SanCor pidió su quiebra y profundiza la crisis en la industria láctea argentina
La emblemática cooperativa SanCor formalizó su pedido de quiebra tras atravesar una prolongada crisis financiera que se agravó en los últimos años. La empresa, símbolo de la industria láctea nacional, reconoció un pasivo cercano a los US$ 120 millones y más de $40.000 millones en deudas locales.
El derrumbe no fue repentino: desde 2017, la producción cayó de 4 millones de litros diarios a menos de 500.000. En ese proceso, la firma vendió marcas históricas, redujo plantas y enfrentó conflictos sindicales que impactaron de lleno en su operatividad.
Informes judiciales confirmaron un escenario irreversible, con más de 1.500 acreedores y una estructura incapaz de sostenerse. La intervención de la Justicia terminó de sellar un destino que ya parecía inevitable para la cooperativa.
Mientras tanto, la situación de los trabajadores es crítica: se adeudan meses de salarios y aportes, aunque desde el gremio aseguran que la quiebra podría abrir la puerta a una reestructuración que permita salvar la marca y preservar empleos.
Ahora, la decisión final quedará en manos de la Justicia y de una asamblea clave, que definirá si existe alguna posibilidad de continuidad en medio de uno de los mayores colapsos empresariales del sector.

