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“No podríamos manejar celulares si no tuviéramos tierras raras”

El desarrollo de los minerales estratégicos y el potencial geológico de Salta vuelven a posicionarse en el centro del debate, en un contexto global marcado por la creciente demanda de recursos clave para la tecnología. En Tal cual, el streaming de El Tribuno, lo planteó el doctor en Geología Ricardo Alonso, quien analizó el presente y el futuro de la actividad minera en la provincia, con especial énfasis en las llamadas tierras raras y otros minerales críticos.

El especialista explicó que estos elementos —esenciales para la fabricación de celulares, baterías, imanes y dispositivos electrónicos— no son escasos en la naturaleza, sino en su concentración en yacimientos económicamente explotables. En ese marco, advirtió que el control global de estos recursos está fuertemente concentrado, con China dominando cerca del 90% del mercado, lo que abre oportunidades para regiones con potencial como la Puna salteña.

En la provincia, los indicios de tierras raras se localizan principalmente en el límite con Jujuy, aunque aún se encuentran en etapas iniciales de estudio. A esto se suma el crecimiento sostenido de la minería del litio, que se consolidó como uno de los motores de la actividad, junto con la producción de oro en la mina Lindero y el avance de proyectos de gran escala como Taca Taca, que prevé una inversión millonaria y una importante producción de cobre.

Alonso situó este proceso dentro del “boom minero” iniciado en la década de 1990, cuando la actividad pasó de una escala artesanal a un modelo industrial con fuerte presencia de inversiones internacionales. En ese contexto, remarcó que los proyectos mineros requieren largos períodos de desarrollo, con etapas de exploración, estudios técnicos y financiamiento que pueden extenderse durante décadas.

En paralelo, el geólogo planteó que Salta se encuentra en una transición hacia convertirse en una provincia minera, con un crecimiento sostenido de la actividad que podría replicar modelos como el de San Juan. Sin embargo, advirtió que el desarrollo también está atravesado por debates ambientales y normativos, como el impacto de la legislación sobre glaciares, que —según su visión— generó restricciones a la actividad en determinadas regiones del país.

En ese sentido, señaló que en la provincia la presencia actual de glaciares es prácticamente inexistente, producto del cambio climático, y cuestionó interpretaciones vinculadas a zonas periglaciares. También aportó una mirada técnica al sostener que el hielo, desde el punto de vista mineralógico, puede considerarse un mineral, y que no todos los glaciares cumplen un rol relevante en la recarga hídrica.

El especialista también destacó el rol de la formación académica en el desarrollo del sector, subrayando que la Universidad Nacional de Salta cuenta con una base geológica excepcional y ha formado a gran parte de los profesionales que hoy se desempeñan en la actividad. En esa línea, puso en valor la diversidad geológica de la provincia, que abarca desde volcanes de más de seis mil metros hasta la llanura chaqueña, pasando por valles, sierras y cuencas hidrocarburíferas.

Respecto al impacto económico, Alonso consideró que la minería se consolida como uno de los ejes centrales para el crecimiento de la provincia, con generación de empleo formal y salarios registrados. A su vez, marcó el contraste con el retroceso de la actividad petrolera en Salta, que perdió protagonismo frente al desarrollo de Vaca Muerta, mientras la minería emerge como una alternativa de desarrollo a largo plazo.

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