Amigas tóxicas, la historia de un grupo de mujeres que decidieron quedarse en Chernobyl
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Amigas tóxicas, la historia de un grupo de mujeres que decidieron quedarse en Chernobyl

Amigas tóxicas, la historia de un grupo de mujeres que decidieron quedarse en Chernobyl

En 1986, cuando explotó el reactor nuclear de Chernobyl, el mundo entero entendió el mensaje: había que huir. En cuestión de días, más de 100.000 personas abandonaron sus casas y dejaron atrás pueblos convertidos en fantasmas. Pero no todas.

Un grupo de mujeres mayores —amigas, vecinas de toda la vida— eligió quedarse o volver tiempo después. Las llaman samosely, “autoasentadas”, y durante años fueron invisibles para el mundo. Su vínculo sobrevivió a todo, incluso a la radiación.

Lejos de cualquier lógica moderna, reconstruyeron su vida en la zona de exclusión. Sin servicios básicos ni acceso fácil a recursos, tuvieron que volver a lo esencial: cultivar sus propias huertas, criar animales, recolectar leña y compartir lo poco que tenían. Cada alimento, cada tarea cotidiana, dependía de ellas mismas.

Pero lo que realmente sostuvo esa decisión no fue solo la capacidad de adaptarse, sino el acompañamiento. Se visitan, se cuidan, cocinan juntas y están atentas unas a otras en un entorno donde casi no queda nadie más. En medio del aislamiento, su comunidad funciona como red de contención.

Su historia, retratada en el documental The Babushkas of Chernobyl, muestra cómo, en el lugar menos pensado, lograron sostener algo fundamental: el sentido de pertenencia y el compañerismo.

El desastre de Chernobyl disaster explica el contexto, pero no define del todo su elección. Para estas mujeres, irse era perderlo todo. Quedarse, en cambio, era seguir juntas.

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