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Alain Gomis conquista Berlín con su épica familiar DAO

Nueve años después de triunfar con Félicité, el director Alain Gomis ha vuelto a dejar una huella profunda en la Berlinale con su sexto largometraje, “DAO”. La película, una vibrante épica familiar, ha sido adquirida por Janus Films para Norteamérica y, en el mercado español, será distribuida por Flamingo Films. La trama se mueve con un ritmo casi hipnótico entre dos ceremonias: una boda en la campiña francesa y un rito conmemorativo en Guinea-Bisáu, entrelazando las vidas de una madre y una hija en un viaje de retorno a las raíces.

La crítica ha calificado a “DAO” como la obra más accesible y sensorial de Gomis hasta la fecha. A través de una mezcla de actores profesionales y debutantes, la cinta aborda de forma íntima pero contundente el impacto de la colonización y el desplazamiento. “Creces con la sensación de que falta algo”, explicaba Gomis en Berlín al referirse a la brecha generacional de la diáspora. El filme no solo destaca por su narrativa, sino por su capacidad para visibilizar identidades que a menudo quedan fuera del foco del cine comercial.

Un estreno esperado para la primavera de 2026

Aunque en Francia la película llegará a los cines el 29 de abril, se espera que el estreno en las salas españolas se produzca poco después, convirtiéndose en una de las citas imprescindibles para los amantes del cine de autor este año. Producida por los responsables de Los Miserables, la cinta ha sabido captar la atención internacional, cerrando acuerdos de distribución en gran parte de Europa. Para el público español, “DAO” representa una oportunidad única de acercarse a una cinematografía africana moderna, alejada de los clichés y centrada en la sanación emocional.

El cine de autor frente al fenómeno comercial

El anuncio de la llegada de “DAO” coincide con un febrero de 2026 donde la cartelera española vibra con lanzamientos masivos como “Scream 7” o el fenómeno mediático de Sydney Sweeney en “La Empleada”. Sin embargo, la propuesta de Gomis ofrece el contrapunto necesario para un público que busca historias con calado social y estético. En un momento de intenso debate sobre la memoria colonial, esta película se posiciona como una obra que ayuda a reconstruir los puentes rotos de la historia familiar y colectiva.

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