Manas aborda la violencia silenciada en la Amazonía brasileña a través de la historia de una adolescente
La acción transcurre en la isla de Marajó, en el estado de Pará, un territorio de exuberante vegetación y grandes ríos que contrasta con la precariedad de muchas de sus comunidades ribereñas. Marcielle vive con sus padres, Danielle y Marcílio, y sus hermanos en una pequeña casa sobre pilotes a orillas del río Tajapuru. Con apenas 13 años, comienza a experimentar los primeros cambios físicos de la pubertad mientras afronta una realidad familiar atravesada por la pobreza y el abuso.
Desde su primera menstruación, la menor sufre agresiones por parte de su padre, una situación que forma parte de un patrón de violencia heredado y normalizado en su entorno. La madre, también marcada por experiencias similares en el pasado, insta a su hija a contribuir económicamente al hogar. En ese contexto, Marcielle empieza a subir a los ferris que recorren el río con la excusa de vender productos recolectados del bosque, pero termina siendo explotada sexualmente por miembros de la tripulación.
Los trayectos en ferry suponen para la joven un contacto directo con un mundo exterior que hasta entonces apenas conocía. El dinero que obtiene y las historias que escucha alimentan la idea de escapar. Sabe, por lo que le ha contado su madre, que su hermana mayor Claudinha conoció a un hombre en uno de esos barcos y ahora vive en una ciudad del sur del país, vestida con abrigo y lejos de la isla. Esa posibilidad de cambio se convierte en una referencia constante para Marcielle.
La intervención de Aretha, consejera tutelar de 45 años, introduce un nuevo elemento en la historia. Esta mujer, que en el pasado convenció a Danielle para denunciar los abusos sufridos en su infancia, anima ahora a Marcielle a acudir a la policía. Tras una redada en los transbordadores que lleva a la detención de la menor, el padre descubre sus desplazamientos y reacciona con hostilidad hacia ella, desviando su atención hacia la hermana pequeña, Carol.
Al observar que el ciclo de violencia se repite, Marcielle decide denunciar a su padre. Marcílio es encarcelado, pero la situación familiar no se estabiliza. Danielle, temiendo consecuencias económicas y sociales, ordena retirar la denuncia para facilitar el regreso del marido al hogar. Ante esa decisión, la protagonista opta por huir junto a Carol. Ambas roban una pequeña embarcación y se adentran en el río, diminutas frente a la inmensidad del paisaje amazónico, dejando abierto su destino.
La película ha sido reconocida con el Premio del Público en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y con el galardón a la Mejor Película en la sección Giornate degli Autori del Festival de Venecia, consolidando su recorrido internacional.
Manas se estrenará en cines el 27 de febrero, culminando así su tránsito por festivales antes de su llegada al público general. @mundiario
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