“No buscamos que los chicos se alejen de la tecnología”
El diputado provincial Omar Exeni presentó en la Legislatura de Salta un proyecto que tiene como objetivo promover, a través del Ministerio de Educación, campañas de concientización dirigidas a padres para que restrinjan el uso de redes sociales en menores de 15 años. La iniciativa se apoya en estudios neurobiológicos y psicológicos que advierten sobre efectos concretos en el desarrollo cognitivo y emocional. Exeni aclaró que no busca alejar a los chicos de tecnologías ya que son una herramienta fundamental sino que busca advertir a los padres sobre el perjuicio que provocan en niños, niñas y adolescentes.
“No buscamos que los chicos se alejen de la tecnología ni bloquear conocimientos de ese tipo en las escuelas. Estoy convencido de que hay que educar a nuestros hijos para el presente y el futuro, y la tecnología llegó para quedarse”, subrayó. Sin embargo, llamó a tomar noción sobre los peligros a los que se expone un menor de 15 años en redes sociales.
En ese sentido, remarcó que acompaña la modernización educativa, con la incorporación de materias como programación, robótica y nuevas tecnologías, pero advirtió sobre los riesgos del uso temprano y sin control de redes sociales.
Uno de los fundamentos de la iniciativa retoma los planteos de la psiquiatra Marian Rojas Estapé, quien describe el fenómeno como un “secuestro dopaminérgico”. Según explicó el diputado, antes de los 16 años la corteza prefrontal -encargada del control de impulsos y la toma de decisiones- no está completamente desarrollada.
En ese contexto, las redes sociales operan como una “droga digital”: estimulan de forma constante el circuito de recompensa, generando dependencia. A eso se suma la lógica de gratificación inmediata, que debilita la tolerancia a la frustración, una habilidad clave para el aprendizaje y la vida adulta.
También se advierte sobre el impacto del estrés. La exposición permanente a la comparación social eleva los niveles de cortisol, generando estados de ansiedad y, en muchos casos, cuadros depresivos.
La propuesta también encuentra respaldo en el trabajo del psicólogo social Jonathan Haidt, autor del libro The Anxious Generation, donde sostiene que el uso de redes antes de los 16 años está directamente vinculado con el deterioro de la salud mental juvenil.
Entre los puntos más relevantes, señala el reemplazo de una “infancia basada en el juego” por una “infancia basada en el teléfono”, con consecuencias en el desarrollo social. También advierte sobre la pérdida de atención sostenida y la privación del sueño, factores que impactan en el rendimiento escolar.
Desde la psicología clínica y la psicopedagogía, el diagnóstico es consistente. Los estudios indican que entre los 12 y 15 años los adolescentes atraviesan una etapa clave de construcción de identidad. La exposición constante a la validación externa -likes, comentarios, filtros- genera una autoestima dependiente y frágil.

