Ante el posible despido de 700 empleados, el Gobierno activó un plan de retiro voluntario en el INTA
El Gobierno nacional puso en marcha un sistema de retiro voluntario para trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en medio de crecientes versiones sobre una posible reducción de hasta 700 puestos laborales dentro del organismo.
La medida fue aprobada por el Consejo Directivo del INTA y estará vigente durante todo el ejercicio 2026. Según se informó, el objetivo es avanzar en una reestructuración de personal en línea con las políticas de ajuste y reducción del gasto público impulsadas por la administración nacional.
El programa permitirá que empleados que cumplan determinados requisitos puedan acceder a una desvinculación acordada con el Estado. Sin embargo, desde sectores gremiales advirtieron que este tipo de mecanismos suelen anteceder procesos de despidos o reformas más profundas dentro de los organismos públicos.
La preocupación creció especialmente luego de que trascendieran estimaciones sobre una posible pérdida de hasta 700 empleos, situación que encendió alarmas entre trabajadores y referentes del sector agropecuario.
Además del impacto laboral, especialistas y sindicatos alertaron sobre las consecuencias que podría generar la salida de personal técnico y científico en proyectos de investigación, innovación y extensión rural que el INTA desarrolla en distintas regiones del país.
El conflicto se da en paralelo a otras tensiones dentro de organismos científicos y tecnológicos nacionales, en un contexto marcado por recortes presupuestarios y reclamos sindicales.
En provincias como Tucumán, donde el INTA cumple un papel estratégico en el acompañamiento de las economías regionales, la medida genera fuerte incertidumbre entre productores, investigadores y trabajadores del sector.

