La familia del jujeño asesinado en Bolivia apunta a un crimen de odio: “Lo mató el prejuicio”

Familiares del joven jujeño Miguel Ángel Coria La defensa indicó que el atacante continuó golpeándolo en plena vía pública hasta hacerlo caer al piso. Le destruyó las fosas nasales y las patadas fueron tan fuertes que le provocaron fractura de cráneo contra una pared, detalló. Además, sostuvo que la agresión continuó incluso cuando la víctima ya no podía defenderse. Lo golpeó a puñetes y patadas hasta provocarle la muerte. El propio imputado sufrió lesiones en las manos por la brutalidad de los golpes, afirmó. El abogado reveló también que el acusado cuenta con antecedentes por violencia, amenazas y agresiones físicas desde 2006, además de condenas previas en Bolivia. Actualmente, el hombre permanece detenido con prisión preventiva e imputado por el delito de asesinato, que en Bolivia contempla una pena máxima de 30 años de cárcel sin derecho a indulto. Lamentablemente tuvo que morir Miguel para que recién se entendiera que esta persona era un peligro para la sociedad, manifestó el representante legal. La familia pidió acompañamiento de las autoridades y destacó el apoyo recibido por organizaciones de diversidad sexual y colectivos LGBT+, tanto en Jujuy como en Bolivia. Miguel era muy querido, una persona alegre y querida por todos. Fue a festejar su cumpleaños y nunca imaginó que terminaría perdiendo la vida de esta manera, expresaron sus allegados visiblemente emocionados. Finalmente, insistieron en que el caso debe ser investigado como un crimen motivado por discriminación y odio. No lo mató solamente la violencia física. Lo mató el prejuicio, concluyeron.

