Armando Cazón: “Los operadores tenemos que lograr juicios con celeridad, pero también justos”
Con la implementación del nuevo Código Procesal Penal en Salta, la provincia avanza hacia un sistema basado en la oralidad plena y procesos más ágiles. En ese contexto, el fiscal de Salvador Mazza, Armando Cazón, analizó los desafíos que implicará el nuevo sistema en una de las zonas más complejas de la provincia: la frontera norte. Con experiencia en investigaciones vinculadas al narcotráfico, robos organizados y delitos transnacionales, Cazón sostuvo que “la celeridad sola no sirve” y remarcó que el principal desafío será lograr procesos más rápidos “pero con justicia”.
Con el nuevo Código Procesal Penal, ¿qué cambia en la práctica para un fiscal que trabaja en una zona de frontera?
El tema de la reforma del Código es realmente muy importante. Yo diría que es un hito en la reforma de los códigos, pero también lo fue la ley 7690 en 2011 (sistema procesal acusatorio) acá en la provincia. Creo que esos dos hitos son fundamentales: el de la oralidad plena, que es la que se está aplicando ahora en el distrito Centro, y que en el interior, Tartagal, Orán y demás jurisdicciones, vamos a tener implementada desde febrero de 2027.
En este momento se está aplicando parcialmente desde el 4 de mayo en el distrito Centro. Lo importante es marcar que por ahí escuché algunas declaraciones donde parecía que recién ahora se diferenciaban las funciones del fiscal y del juez. En realidad, eso ocurrió en 2011, cuando se dejó atrás un sistema inquisitivo de más de 80 años. Ahí es donde se divide claramente la función: el fiscal investiga y el juez juzga. Antes, en el sistema mixto, el juez investigaba y después juzgaba. Cuando en 2011 se toma el modelo adversarial, mirando otras legislaciones, se separan las funciones y el juez pasa a controlar las garantías constitucionales, mientras que todo lo investigativo queda en manos del fiscal. Por eso creo que este sistema es extremadamente importante.
“Hace años que tenemos una coordinación plena con la Justicia Federal. Hay comunicación permanente con Gendarmería, la Federal y la Policía”.
¿Qué cambia concretamente con la oralidad plena?
La oralidad en todas las etapas del proceso hace que los juicios puedan tener mucha más celeridad. Pero yo tengo una posición muy personal sobre esto: la celeridad es importante siempre que venga acompañada de justicia. Yo puedo materialmente recibir una denuncia a las ocho de la mañana y terminar el mismo día con un juicio abreviado en un delito leve. Pero eso es la excepción de la excepción. La gente no tiene que quedarse solamente con algunos ejemplos de rapidez. Tiene que entender que lo importante es que el proceso sea justo y, además, rápido. Estoy convencido de que la celeridad sola no sirve. Tiene que haber celeridad con justicia.
¿Cómo funciona actualmente el sistema piloto en Tartagal?
Nosotros ya tenemos un sistema piloto de oralidad. Se hacen audiencias para la prisión preventiva y para la formalización de la acusación o requerimiento de elevación a juicio. En esas etapas se puede hablar de juicios abreviados, probation, conciliación o mediación. Son medios alternativos de resolución de conflictos. Muchas veces no se llega al juicio oral porque el conflicto se resuelve antes. Ahí el fiscal tiene una actividad muy importante. No solamente investigamos, sino que también buscamos evitar conflictos y trabajar por la paz social. Esa es una de las grandes diferencias con el viejo sistema.
Ahora el plazo para resolver una prisión preventiva es mucho más corto…
Claro. Antes tenías 15 días y después 30 días más para sostener la prisión preventiva mientras avanzaba la investigación. Ahora el sistema habla de 72 horas. Eso significa un trabajo intensísimo para todos los operadores judiciales y auxiliares de la Justicia. Lo que antes se concentraba en un mes, ahora muchas veces hay que hacerlo en tres días.
¿Qué pasa en delitos complejos de frontera, como narcotráfico o robos organizados?
En delitos complejos, como narcotráfico o robos organizados, obviamente el fiscal va a pedir prórrogas y el juez decidirá cuánto tiempo concede. Pero sin duda los tiempos se acortan muchísimo. Nosotros trabajamos en una zona de frontera donde en tres minutos un imputado puede cruzar a Bolivia y no lo vemos más.
“Este sistema es muchísimo mejor que el inquisitivo y que, si se aplica bien, la Justicia va a ganar credibilidad”.
Por eso siempre digo que nuestros tiempos no son los mismos que los de otras jurisdicciones. La celeridad acá es clave desde el primer momento. Nos pasó en muchísimos casos de personas secuestradas o hechos graves en frontera donde, gracias al trabajo conjunto con Policía, Gendarmería y otras fuerzas, recuperamos el cien por ciento de las víctimas. Es un trabajo muy especial y requiere coordinación permanente.
¿Qué importancia tendrán figuras como el agente revelador o encubierto en zonas de frontera?
Son herramientas muy importantes. También las tiene el fuero federal y sirven muchísimo en investigaciones complejas. Por supuesto que tienen sus riesgos y complejidades, pero permiten acceder a información clasificada y calificada en delitos como narcotráfico, trata o bandas organizadas. Bien utilizadas, son herramientas que pueden potenciar muchísimo las investigaciones.
Los problemas de recursos, la falta de tecnología y, sobre todo en el interior, ¿pueden limitar la aplicación del nuevo sistema?
Nosotros estamos trabajando con el sistema y, en lo personal, nunca tuvimos inconvenientes, porque hace dos o tres años ya venimos con el plan piloto. Así como ahora la oralidad se va a aplicar para todo tipo de audiencias, nosotros ya la tenemos en la prisión preventiva y en la formalización de la acusación, que sería el requerimiento de elevación a juicio. En esas etapas también tenemos las audiencias flexibles y multipropósito. El sentido es que vos podés ir por una prisión preventiva y terminar en un abreviado, con acuerdo de las partes, de la víctima y homologación del juez. Esa misma oralidad nosotros ya la tenemos aplicada tecnológicamente y nos va bárbaro.
Lo que sí hay que tener cuidado es que no es lo mismo tener dos o tres audiencias que tener 30 o más en un caso. Cuando tenés muchas audiencias y muchas denuncias, evidentemente vas a necesitar más jueces, más fiscales y más auxiliares.
El otro día hablaba con un agente del fuero federal y ellos acá en el norte tienen siete audiencias por día. Entonces, si estamos hablando de siete casos distintos por día, imaginemos cuando tenés 30, 40 o 100 causas entre todos los fiscales.
Por eso digo que, con la aplicación del sistema y el trabajo permanente, vamos a tener multiplicidad de audiencias y habrá que avanzar para acortar investigaciones, pero siempre con justicia. Yo insisto: para mí tiene que haber calidad sobre cantidad. No tengo ninguna duda de eso. Los operadores —jueces, fiscales, defensores— tenemos que lograr juicios con celeridad, pero también justos. Ese debería ser el norte.
Y la sociedad también tiene que saberlo, porque si no va a haber cuestionamientos. Ya me pasó varias veces que me dicen: “Claro, al imputado le viene bárbaro, pero la víctima ve que estuvo 15 días detenido y ya quedó libre”. Ese tipo de planteos son complejos y hay que explicarlos muy bien.
Qué opinión tiene sobre el proyecto de modificación del Jury, que habilita preventivamente la suspensión de jueces…
Creo que habría que estudiarlo con más detalle, sobre todo considerando la vigencia del nuevo Código Procesal Penal y pensando a futuro en una reforma más profunda de la Constitución.

