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Los directores originales de Scream 7 querían una secuela mucho más brutal

Scream 7 llegó a los cines en 2026 tras un desarrollo caótico que incluyó cambios de directores, salidas clave del elenco y un giro creativo radical. Antes de dejar el proyecto, Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, el dúo detrás de Scream (2022) y Scream VI, tenían en mente una película muy distinta: más extrema, más oscura y deliberadamente incómoda. Así lo contaron en una entrevista reciente, en la que admiten que su Scream 7 estaba pensada para “joderte por completo”.

Los cineastas explicaron que, tras el tono sorprendentemente emocional de Scream VI, su idea era ir justo en la dirección opuesta. Mientras la sexta entrega se expandía al llevar la acción a Nueva York, la séptima —según su planteamiento— debía ser más pequeña, más contenida y casi en tiempo real, con una narrativa minuto a minuto que no diera respiro al espectador. No llegaron a leer un guion formal, pero el concepto estaba claro: llevar la franquicia a su punto más agresivo.

Ese plan nunca se concretó. Bettinelli-Olpin y Gillett dejaron el proyecto para dirigir Abigail (2024), y Christopher Landon entró brevemente como reemplazo antes de abandonar también la película, en medio de un ambiente cada vez más tóxico alrededor de la producción. A eso se sumó el despido de Melissa Barrera en noviembre de 2023 por publicaciones en redes sociales sobre el conflicto entre Israel y Hamas, una decisión que terminó desmoronando el arco narrativo que se había planeado para la saga.

Según Skeet Ulrich, quien interpretó a Billy Loomis, la historia original contemplaba una evolución en tres películas ligada al personaje de Sam Carpenter, interpretado por Barrera, y a la presencia psicológica de su padre. Con su salida, ese hilo simplemente desapareció. Poco después, Jenna Ortega también abandonó la franquicia, señalando que el proyecto “se estaba cayendo a pedazos”.

Finalmente, Scream 7 encontró estabilidad con el regreso de Neve Campbell como Sidney Prescott y con Kevin Williamson, creador original de la saga, asumiendo la dirección. El resultado fue una película muy distinta a la que Radio Silence imaginó: menos experimental, más clásica y con un fuerte componente nostálgico. @mundiario 

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