Volver al aula donde fue niño: Omar Exeni, entre lágrimas y recuerdos, convirtió su historia en una jornada contra el bullying
En una mañana lluviosa y cargada de emoción, recuerdos de infancia y silencios que se rompieron en palabras, la Escuela Jacoba Saravia de la capital salteña se transformó este jueves en un espacio de escucha profunda, contención y reflexión sobre el bullying. En el auditorio del establecimiento ubicado en calle Deán Funes 750, desde las 10.30, más de 100 estudiantes de 10, 11 y 12 años participaron de una jornada de concientización y sensibilización organizada por el diputado provincial Omar Exeni, quien volvió a la escuela donde cursó parte de su infancia y convirtió su historia personal en un testimonio de superación.
La actividad reunió a docentes, equipos técnicos y especialistas en educación emocional. Pero desde el inicio quedó claro que no sería una charla más: el propio regreso del legislador a su escuela primaria marcó el tono de un encuentro atravesado por la emoción.
“A esta escuela vine desde chico, durante cuatro años. Estoy súper emocionado de poder venir a enfrentar ese miedo”, expresó Exeni al inicio, visiblemente conmovido.
El legislador relató que volver al edificio lo enfrentó con recuerdos que había mantenido durante años. La sola caminata por los pasillos lo llevó nuevamente a su infancia, a los recreos y a las dificultades que atravesaba en su comunicación.
El bullying y los recuerdos que marcan
En un relato profundamente personal, Exeni vinculó directamente su historia con la problemática del acoso escolar. Contó que durante su infancia atravesó situaciones de sufrimiento, lo que lo exponía a momentos de incomodidad y dolor.
“Uno pasa por el tema del bullying, yo pasaba por el tema de mi tartamudez”, expresó. Y a partir de allí, reconstruyó escenas de su niñez con una precisión emotiva: el aula de cuatro grado donde iba, el kiosco de la escuela, el sándwich de miga, la gaseosa del recreo, y las filas que debía repetir cuando no lograba expresarse.
“Me acuerdo que acá estaba el kiosco donde con un peso comprabas un sándwich de miga y un vasito de coca-cola. Por ahí, con la tartamudez yo venía y no me salían las palabras para pedir el sándwich, me trababa, entonces volvía a hacer la fila porque el recreo era un poco corto, tenía que apurarme, volvía a intentarlo”, relató.
En ese repaso, el diputado se quebró emocionalmente. Reconoció que esos recuerdos lo acompañan hasta hoy y que volver a la escuela fue, al mismo tiempo, un acto de sanación y de confrontación con su historia.
“Me súper emocioné porque son recuerdos que uno tiene. El bullying deja marcas y a veces para toda la vida”, afirmó.

Transformar el dolor en mensaje
Exeni también destacó que durante mucho tiempo evitó volver a la institución por el peso emocional que implicaban esos recuerdos. Sin embargo, aseguró que decidió transformar esa experiencia en un mensaje para los estudiantes.
“No quería venir porque uno tiene esos recuerdos del bullying, pero esta escuela siempre me trató espectacular”, señaló.
En ese sentido, insistió en la importancia de no guardar silencio frente a situaciones de acoso escolar: “Siempre les digo a los chicos que no se callen, que hablen con sus padres, maestros, directores. Podemos cortar ese bullying. No cometan el error que cometí yo de callarme y pasar durante 20 años. Yo recién ahora estoy soltando después de 35 años. Eso es la vida, la superación”.
Una jornada con educación emocional y participación activa
La actividad contó con la participación de la profesora de educación emocional Alma Di Summa.
También concurrió personal de la Secretaría de Niñez. El encuentro tuvo un formato dinámico, y participativo, donde los estudiantes no solo escucharon, sino que también realizaron ejercicios de expresión emocional.
Uno de los momentos más fuertes de la jornada se produjo cuando los propios alumnos comenzaron a compartir experiencias personales vinculadas al bullying. En un clima de creciente confianza, algunos niños y niñas se animaron a contar situaciones vividas en la escuela o en otros ámbitos.
Hubo ejercicios guiados y espacios de diálogo que derivaron en un ambiente de profunda contención emocional. Las lágrimas aparecieron en más de un momento, tanto en estudiantes como en adultos presentes, en un contexto donde la palabra funcionó como canal de alivio.
Exeni destacó que el abordaje del bullying no puede limitarse a la sanción, sino que debe incluir una formación emocional desde edades tempranas.

La importancia del diálogo entre padres e hijos
“Los padres tienen que charlar con los chicos y los chicos tienen que saber que si pasan por bullying tienen que hablar con sus padres o con los docentes para cortar eso”, sostuvo.
En ese marco, recordó además su iniciativa legislativa: “Se aprobó un proyecto que establece que los padres se van a hacer cargo si su hijo hace bullying. Puede haber multas, trabajo comunitario e incluso sanciones si no se cumple, pueden ir presos. Siempre hay que hablar sobre esta problemática para que los chicos sepan que hacer bullying está mal”.
También remarcó la necesidad de incorporar educación emocional en todas las escuelas: “Creo que en todas las escuelas debería haber educación emocional para fortalecer las emociones desde la primaria”.
El legislador aseguró que su testimonio busca llegar a otras instituciones de la provincia: “Tengo más de 300 escuelas para dar esta charla. Me llamaron de toda la provincia y voy a ir”.
“Fui a más de 30 escuelas a hablar sobre bullying, pero hoy es un día especial porque es la escuela donde vine desde chico”, expresó.
Hacia el cierre, visiblemente movilizado y con la presencia de los estudiantes ya instalados en el auditorio, Exeni resumió el sentido de su testimonio en una frase que condensó toda la jornada.
“Hace 22 años estaba encerrado en mi cuarto con depresión por mi tartamudez, y hoy estoy acá, dando charlas sobre bullying. Además, abrí unos consultorios gratis para los chicos con tartamudez. Eso es la vida: superar y enfrentar los miedos”, cerró el diputado provincial Omar Exeni.

