Advierten que la falta de gasoil podría afectar también los servicios diurnos de colectivos
La crisis del transporte público en Salta capital y el área metropolitana del Valle de Lerma avanza tras la suspensión de los recorridos nocturnos, una medida que comenzó a aplicarse el domingo por la noche y que tuvo su mayor impacto durante la jornada de ayer, cuando entraron en vigencia una serie de cambios en el sistema educativo por la reducción del servicio.
Sin embargo, mientras los usuarios comienzan a acomodarse a la nueva realidad impuesta por el recorte de frecuencias nocturnas, una advertencia surgida desde el sector empresario encendió una nueva señal de alarma: las empresas aseguran que sus reservas de gasoil están llegando a niveles críticos y que, de no regularizarse los pagos, el servicio podría verse afectado también durante los horarios habituales.
La situación agrega un nuevo capítulo a un conflicto que ya obligó a reorganizar actividades educativas en el área metropolitana.
A la reconocida deuda que mantiene el sistema con las empresas, se suma ahora la falta de pago de la primera cuota correspondiente al combustible de este mes.
Funcionan gracias a las reservas acumuladas
El dato cobra especial relevancia porque, según pudo saber El Tribuno, los colectivos están funcionando gracias a las reservas de gasoil acumuladas por las empresas, reservas que ya venían disminuyendo como consecuencia de atrasos anteriores y falta de pagos anticipados para garantizar la continuidad del servicio.
“Las empresas tienen tanques de reserva, pero las deudas de expedientes y los adelantos que no se pagaron fueron reduciendo ese stock. Ahora tampoco se pagó el adelanto de este mes y los tanques se están quedando vacíos”, señalaron fuentes vinculadas al sector.
La advertencia es clara: si la situación no se revierte rápidamente, el impacto podría dejar de limitarse a los recorridos nocturnos.
La crisis financiera del sistema volvió a quedar expuesta días atrás cuando el gerente general de SAETA, Claudio Juri, reconoció que la situación es crítica.
Si bien el Gobierno provincial admitió una deuda cercana a los 7.000 millones de pesos con el sistema de transporte, Juri fue contundente al resumir el escenario: “No hay plata”.
En ese contexto, los empresarios sostienen que la falta de combustible podría convertirse en el próximo factor de conflicto.
De continuar el actual esquema de pagos, aseguran que las frecuencias podrían comenzar a resentirse también durante los horarios normales de lunes a viernes, afectando a miles de usuarios que hoy todavía conservan una relativa normalidad en sus desplazamientos diarios.

