Le retiraron la cama ortopédica y temen quedarse sin oxígeno: el drama de un jubilado que sobrevivió a tres ACV
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Le retiraron la cama ortopédica y temen quedarse sin oxígeno: el drama de un jubilado que sobrevivió a tres ACV

La familia de Héctor Armando Garzón vive desde hace más de un año una batalla diaria marcada por la incertidumbre, el agotamiento y la preocupación constante. En una habitación de su casa, un hombre de 68 años lucha por sobrevivir a las devastadoras secuelas que dejaron tres accidentes cerebrovasculares. Su estado de salud requiere cuidados permanentes, equipamiento específico y asistencia respiratoria. Sin embargo, hoy sus familiares denuncian que la burocracia amenaza con agravar una situación ya de por sí crítica.

La angustia creció aún más cuando la empresa proveedora retiró la cama ortopédica que utilizaba el paciente tras el vencimiento del contrato. Mientras esperan una nueva autorización, la familia teme además por la continuidad del suministro de oxígeno, un recurso que consideran vital para mantenerlo estable. “Lo que más nos preocupa es el oxígeno. Mi papá lo necesita para vivir. Hay momentos en que baja la saturación y tenemos que colocárselo de inmediato”, relató su hijo, Héctor Garzón, en diálogo con El Tribuno.

Una tragedia que comenzó hace poco más de un año

La historia comenzó el 12 de mayo del año pasado. Esa mañana, Héctor mostraba signos evidentes de que algo no estaba bien. Se encontraba extremadamente cansado, tenía dificultades para caminar y apenas podía mantenerse de pie.

La familia decidió trasladarlo de inmediato al hospital. Allí recibieron una noticia inesperada: estaba atravesando un segundo accidente cerebrovascular. “Nos dijeron que era su segundo ACV. El primero no nos habíamos dado cuenta porque él aparentemente estaba bien. Pero este ya era visible”, recordó su hijo.

Luego de una semana de internación regresó a su hogar con indicaciones médicas, medicación y un plan de cuidados especiales. Sin embargo, la recuperación duró apenas unas semanas. El 9 de junio sufrió un tercer ACV. Esta vez las consecuencias fueron devastadoras. “Fue el que terminó fulminándolo”, resumió su hijo con angustia.

El diagnóstico fue un ACV isquémico con daño en el tronco encefálico y pérdida de conciencia. Permaneció internado desde junio hasta noviembre atravesando un cuadro extremadamente complejo. Las secuelas modificaron por completo su vida.

El daño cerebral le impidió volver a respirar normalmente, alimentarse por sus propios medios e incluso realizar funciones básicas que antes resultaban automáticas.

Actualmente depende de una traqueotomía para la asistencia respiratoria. Se alimenta mediante una sonda nasogástrica y necesita una sonda vesical porque tampoco puede orinar por cuenta propia. Su estado exige vigilancia permanente.

La cama que ya no está

Entre las múltiples necesidades médicas que requiere el paciente, la cama ortopédica ocupaba un lugar central. La estructura con barandas permitía mantenerlo seguro y reducir riesgos de caídas o lesiones durante los movimientos involuntarios que puede presentar debido a su condición.

Pero hace pocos días la empresa encargada del servicio la retiró. “Nos avisaron que venían a buscarla porque el contrato había vencido. Nosotros entendimos la situación y tuvimos que entregarla”, explicó Héctor.

A partir de ese momento comenzaron nuevamente los trámites administrativos para gestionar una nueva autorización. Según indicó, el médico de cabecera realizó la documentación correspondiente y en PAMI les informaron que la solicitud figura cargada. Sin embargo, cuando consultaron a la empresa encargada de la internación domiciliaria, les respondieron que todavía no aparece registrada en su sistema.

La consecuencia es inmediata: el paciente ya no cuenta con la cama especializada que necesita. “Nos da tranquilidad porque tiene barandas. Si se inclina para un costado o para el otro puede terminar cayéndose. Con una cama común el riesgo es mucho mayor”, advirtió.

“El oxígeno es vital”

Aunque la reposición de la cama es urgente, la principal preocupación de la familia está puesta en otro elemento. El oxígeno “Es vital”, repite Héctor. Su padre presenta episodios en los que la saturación de oxígeno disminuye y requiere asistencia inmediata. La familia controla esos valores mediante un saturómetro que utilizan diariamente. “Hay días en los que está tranquilo, pero hay momentos en que la saturación baja. Cuando eso pasa le colocamos oxígeno y después logra estabilizarse”, explicó.

Lo que genera indignación es que, según afirma, toda la documentación exigida ya fue presentada. PAMI les informó que el pedido figura cargado en el sistema. También se completó el formulario requerido por el neumonólogo y el recurso está incorporado dentro de la internación domiciliaria.

Sin embargo, la provisión aún no se concreta. “Eso es lo que no entendemos. Si todo está cargado y aprobado, ¿por qué todavía no nos lo entregan?”, cuestionó. La incertidumbre genera temor en una familia que convive todos los días con una situación delicada. “En cualquier momento puede surgir una complicación. Por eso el oxígeno es fundamental”, sostuvo.

Una vida dedicada al trabajo

Antes de que la enfermedad cambiara todo, el hombre llevaba una vida activa. Trabajó durante 21 años en la Escribanía de Gobierno, empleo que le permitió acceder a una pensión tras décadas de aportes.

Pero su actividad no terminaba allí. También colaboraba en un kiosco cercano a la Legislatura, ayudaba a su esposa con su emprendimiento y acompañaba a su yerno en una pollería. “Siempre fue una persona muy trabajadora y muy amable”, contó Héctor.

Durante gran parte de su vida mantuvo hábitos saludables. Salía diariamente en bicicleta y permanecía activo. Con el paso de los años comenzaron a aparecer algunas señales de deterioro que la familia no imaginó que terminarían derivando en una situación tan grave. “Era una persona saludable. Andaba en bicicleta todos los días. Pero poco a poco empezó a deteriorarse. También sufría mucho estrés por cuestiones económicas y problemas familiares”, recordó.

El cansancio de una familia que no baja los brazos

Además de la cama ortopédica y el oxígeno, existe otro reclamo pendiente: la incorporación de una cuidadora. La atención que demanda el paciente es permanente. La familia se turna para acompañarlo, asistirlo y monitorear su estado durante las 24 horas del día.

Pero el desgaste físico y emocional ya comienza a sentirse. “Llega un momento en el que uno también se deteriora y se cansa. Nosotros trabajamos y no podemos estar presentes todo el tiempo”, explicó Héctor.

Las noches son especialmente difíciles. El temor a una complicación obliga a permanecer atentos incluso cuando el agotamiento ya no da tregua. Por esa razón iniciaron los trámites para acceder a una cuidadora a través de PAMI. La documentación fue presentada y la historia clínica ya fue completada por el médico de cabecera. La familia asegura que cumplió con todos los requisitos solicitados.

Sin embargo, hasta ahora tampoco obtuvieron respuestas. “A pesar de haber hecho todo el trámite, no nos han dado ninguna respuesta”, lamentó.

Un pedido urgente

Mientras continúan esperando definiciones, la familia Garzón sostiene que no está reclamando privilegios, sino herramientas básicas para garantizar condiciones mínimas de cuidado a una persona con una discapacidad severa y dependencia absoluta.

La reposición de la cama ortopédica, la provisión de oxígeno y la aprobación de una cuidadora representan hoy necesidades urgentes para un hombre que sobrevivió a tres ACV y cuya vida depende de la atención constante de quienes lo rodean. “Necesitamos la cama con barandas y el oxígeno. Son fundamentales para él. Y también una cuidadora que nos ayude porque solos ya no podemos”, finalizó Héctor.

Detrás de cada trámite pendiente hay una familia que espera respuestas y un paciente cuya salud no puede esperar los tiempos de la burocracia.

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