La leyenda del “Vampiro de la Ventana”: una historia repetida durante años que carece de pruebas documentales
Durante décadas, la figura de Florencio Roque Fernández ocupó un lugar destacado en relatos policiales que lo describían como uno de los asesinos seriales más prolíficos de la historia argentina. Según esas versiones, habría cometido al menos 15 homicidios de mujeres en la ciudad de Monteros, Tucumán, entre 1953 y 1960, utilizando un método inspirado en el personaje literario de Drácula.
Sin embargo, una investigación periodística realizada por el periodista Daniel Cecchini puso en duda la veracidad de toda la historia. Tras consultar archivos periodísticos, documentación judicial y testimonios de vecinos de la localidad, el trabajo concluyó que no existen evidencias que respalden los crímenes atribuidos al llamado “Vampiro de la Ventana”.
Las publicaciones que difundieron el caso sostenían que Fernández ingresaba por las ventanas de las viviendas durante la noche y atacaba a sus víctimas mediante mordidas en el cuello. También afirmaban que fue detenido en 1960, declarado inimputable por problemas psiquiátricos e internado en una institución especializada hasta su muerte.
No obstante, la investigación determinó que no hay registros judiciales sobre los supuestos asesinatos, tampoco documentación policial, nombres de víctimas ni noticias contemporáneas a los hechos que permitan corroborar los relatos difundidos años después.
El relevamiento incluyó consultas a periodistas locales y antiguos habitantes de Monteros, quienes señalaron que Fernández era una persona conocida en la zona bajo el apodo de “El Cangrejo”. De acuerdo con esos testimonios, se trataba de un hombre con problemas de salud mental al que se vinculaba con pequeños hurtos y episodios de voyeurismo, pero no con una serie de homicidios.
Además, en los archivos de medios históricos de Tucumán no aparecen referencias a los presuntos crímenes ni a una investigación policial de semejante magnitud, algo que habría generado una enorme repercusión en la provincia de haber ocurrido realmente.
La conclusión del trabajo periodístico es que la historia del “Vampiro de la Ventana” fue construyéndose con el paso de los años a partir de relatos repetidos por distintos medios sin una verificación documental exhaustiva. De esta manera, un personaje real terminó convertido en protagonista de una leyenda que logró instalarse en el imaginario popular pese a la ausencia de pruebas concretas.
El caso se presenta hoy como un ejemplo de cómo determinados relatos pueden transformarse en verdades aceptadas cuando son reproducidos reiteradamente, aun cuando los registros históricos no permitan confirmarlos.
Fuente: Investigación periodística de Daniel Cecchini.

