Tras otra noche de furia en Belfast, las autoridades denuncian
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Tras otra noche de furia en Belfast, las autoridades denuncian “racismo puro”

En una segunda noche de violencia y racismo en Irlanda del Norte entre el miércoles y el jueves, dieciséis oficiales de la policía fueron heridos y hubo 19 detenidos en serios disturbios, cuando trataban de llegar al hotel de los inmigrantes para atacarlos.

Jóvenes con las caras tapadas frenaban los autos y preguntaban a familias aterrorizadas sus orígenes. Tenían listas de donde vivían los inmigrantes, muchos de ellos con más de 20 años de residencia en Irlanda del Norte, para quemar sus casas o vehículos.

Más policías del Reino Unido están llegando a la región para controlar la violencia, que se inició cuando se publicó un video de un sudanés intentando degollar a un joven discapacitado en Belfast. El video fue subido a las redes. Desde entonces el multimillonario digital Elon Musk insta a una reacción para defenderse, muy lejos de Irlanda del Norte, pero fiel a su campaña contra la inmigración en Europa. El sudanés asilado ha sido detenido y será juzgado por intento de asesinato. La familia de Steve, la victima, pidió “el fin de la violencia”.

“Vandalismo racista”

El secretario de Estado para Irlanda del Norte, Hilary Benn, habló este jueves con Sky News. Preguntado por si los sucesos eran “disturbios racistas en lugar de protestas”, Benn respondió: “Bueno, si se ataca a la gente por su color de piel, ¿cómo se les puede describir de otra manera? Eso es vandalismo racista”.

“No cabe duda, porque somos una sociedad donde, como dijo Martin Luther King, debemos juzgar a las personas por su carácter y no por el color de su piel”, aseguró el secretario de Estado británico Benn.

Humo negro y vehículos en llamas, durante el estallido de violencia en Belfast, el martes. Foto: AP

“He hablado con varias organizaciones comunitarias, y es fundamental transmitir el miedo que se ha generado, sobre todo entre quienes fueron intimidados y desalojados de sus casas, por matones enmascarados por el color de su piel”. Pero al hablar con esas organizaciones comunitarias, todos los demás habitantes de Irlanda del Norte, que pertenecen a una minoría étnica, se preguntan: “¿Acaso alguien va a venir a por mí?”, se interrogó el secretario de estado.

Hillary Benn, que es laborista, afirmó: “Hemos recibido informes de personas a las que detienen en sus coches para preguntarles su nacionalidad, camino al trabajo. Esto es totalmente inaceptable”.

Benn también criticó la exacerbación de las tensiones en las redes sociales, afirmando: “Hay gente muy lejos de Irlanda del Norte que está publicando cosas”.

Añadió que la gente está publicando direcciones y otra información en las redes sociales, lo cual es “totalmente inaceptable” y “podría ser ilegal”.

Al menos 27 familias inmigrantes e irlandeses pobres quedaron “homeless” y han sido protegidas por las autoridades para que no sean atacadas. Sus hijos no pueden ir al colegio, aunque muchos llevan 20 años viviendo en Irlanda o han nacido allí.

Escombros y autos incinerados en una calle de Belfast, luego de un estallido de furia en Irlanda del Norte. Foto: AP

Violencia antiinmigrantes

Los hombres enmascarados que expulsan a familias extranjeras aterrorizadas de sus hogares en Irlanda del Norte no pueden ser llamados manifestantes. El estallido de violencia racista en Irlanda del Norte esta semana está relacionado con la política migratoria, pero no de la forma en que afirman la turba y quienes la incitaron.

El aparente detonante fue una brutal agresión, parcialmente grabada en video. Un hombre de origen sudanés y asilado ha sido acusado de intento de asesinato. Las imágenes se difundieron ampliamente en internet. El ataque fue presentado como parte de una amenaza más amplia contra los británicos blancos por parte de “invasores” extranjeros. Agitadores de extrema derecha convocaron a multitudes vengativas. Tommy Robinson, el activista de ultraderecha británico, fue fundamental en este proceso. También lo fue Elon Musk, el multimillonario propietario de X, cuya plataforma contribuyó a movilizar la furia racista en la isla.

Musk interviene habitualmente en la política británica. El año pasado, se dirigió a una manifestación organizada por Tommy Robinson por videoconferencia. Pidió la destitución del gobierno actual y advirtió sobre la amenaza de la “migración descontrolada”. Le dijo a la multitud: «O luchan o mueren». Repitió esa frase el martes.

Musk no muestra interés alguno en la realidad de la vida en el Reino Unido, prefiriendo amplificar mitos distópicos. Tommy Robinson se presenta como un patriota. Pero su ultranacionalismo con tintes racistas es hostil a las tradiciones británicas de pluralismo y tolerancia.

Tommy Robinson no representa la opinión mayoritaria, pero su política divisiva se está expandiendo desde los márgenes, facilitada por los algoritmos de las redes sociales y, en el caso de Musk, por un oligarca particularmente poderoso y con una ideología muy arraigada. El resultado es un ecosistema digital donde la opinión conservadora moderada ha sido desplazada por el nacionalismo radical. En lo que respecta a la inmigración, por una visión del mundo de extrema derecha, teñida de paranoia e histeria racista.

En dos noches de furia, manifestantes antiinmigrantes incendiaron autos y colectivos en Belfast. Foto: AP

Inquietud en el reino

Eso se está viviendo en estas horas en Irlanda del Norte e inquieta a su vecina Irlanda, cuyo primer ministro Micheál Martin se entrevistará con su par británico, Sir Keir Starmer para frenar a los enmascarados que incendian casas y atacan familias desprotegidas por ser inmigrantes. Les resulta tan intolerable como peligroso para su país. Irlanda se prepara para asumir la presidencia de la UE con un programa de 180 millones de euros.

El ataque con cuchillo en Belfast reaviva la polémica sobre la frontera abierta entre Irlanda del Norte e Irlanda. Pero en Dublín llegan más solicitudes de asilo a través de Irlanda del Norte que al revés.

Unos 200 manifestantes se habían congregado el miércoles a la noche en Antrim Road, en Newtownabbey, al norte de Belfast. Estaban cerca de un hotel, que albergaba a solicitantes de asilo, mientras la ciudad se sumía en su segunda noche de caos, tras el apuñalamiento de Stephen Ogilvy el lunes por un sudanés asilado.

Lanzaron ladrillos, contenedores de basura, extinguidores cócteles molotov e incluso rodillos de pintura contra los agentes, mientras disfrutaban de los ocasionales chorros de agua de los cañones antidisturbios.

Alrededor de las 21.30, las furgonetas blindadas se pusieron en marcha, dispersando a la multitud por la calle. Los residentes observaban desde sus casas cómo les robaban los contenedores de basura de reciclaje en busca de más munición. Se vio a jóvenes recogiendo ladrillos de los jardines y llevando bidones de gasolina.

“Violencia inaceptable”

“La violencia de las dos últimas noches es inaceptable”, declaró el primer ministro irlandés Micheál Martin. “No hay justificación alguna para que se incendien las casas de las personas. Si se leen los testimonios de familias que han tenido que abandonar sus hogares en Belfast con niños pequeños, queda claro que es una experiencia que no queremos volver a vivir en Irlanda del Norte”, agregó.”Los disturbios perjudican a la ciudad y a toda la región”.

Con respecto a las intervenciones vía las redes sociales de Elon Musk y Tommy Robinson contra los inmigrantes, el premier irlandés dijo: “Me parece inaceptable, y deberían mantenerse al margen”.

Jóvenes enmascarados y enfermeras atacadas

La PSNI (la policía de Irlanda del Norte) afirmó que hay que poner fin a la incitación a los jóvenes a participar en disturbios. En una conferencia de prensa, celebrada en la sede de la PSNI, el subcomisario Ryan Henderson declaró: “Quienes incitan a los jóvenes, los sacan a la calle y los llevan con máscaras para intentar ocultar su identidad. Hay que detener este comportamiento, porque ponen a los jóvenes en riesgo de entrar en el sistema de justicia penal”.

El oficial declaró que la policía “incrementaría las patrullas dentro y alrededor de los hospitales” para tranquilizar al personal sanitario, preocupado por la posibilidad de ser blanco de grupos racistas. Muchos de los enfermeros llegan de Uganda, Sudán y otras ex colonias británicas.

Añadió que la mayoría de las lesiones sufridas por los agentes durante los disturbios fueron “leves” y que “la mayoría ya están de vuelta en sus puestos, donde quieren estar protegiendo a la ciudadanía”.

Ha habido ataques a enfermeras y camilleros de origen extranjero en las calles de Belfast. Ni siquiera se sienten protegidos por el uniforme hospitalario.

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