Taty Almeida en su última aparición pública:
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Taty Almeida en su última aparición pública: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”

La muerte de Lidia “Taty” Almeida, emblemática referente de las Madres de Plaza de Mayo, resignificó de manera profunda sus últimas declaraciones públicas. Durante su última aparición, la dirigente de 95 años dejó un mensaje de resistencia y esperanza dirigido a las nuevas generaciones.

El testimonio tuvo lugar el pasado viernes 17 de abril, cuando la Universidad de Buenos Aires (UBA) le otorgó el título de “doctora honoris causa”. Allí, sentada en silla de ruedas pero con la lucidez y la sonrisa intactas, Taty trazó una suerte de balance histórico sobre el estado actual del movimiento y la urgencia del recambio generacional.

“Quedamos tres Madres, nada más, y dos Abuelas”, advirtió Almeida frente a cientos de estudiantes, docentes y militantes de derechos humanos, dejando en evidencia el inexorable paso del tiempo para las mujeres que iniciaron las rondas hace casi cinco décadas.

Sin embargo, lejos de adoptar un tono de claudicación, la referente utilizó esa realidad para interpelar directamente a los presentes: “Ustedes son los que van a continuar luchando por la memoria, por la verdad y por la justicia. Ya hemos pasado la posta a todas y todos ustedes. De a poquito, ¿eh? Porque a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie”.

Sobre el final de su alocución, y entre risas del público, Taty había lanzado una frase que hoy resuena con fuerza de despedida: “Yo espero seguir viviendo mientras hable de corrido. Y espero seguir hablando de corrido mucho tiempo más”.

Antes de cerrar, legó a la militancia la máxima que guió sus últimos 47 años, transformándola en su testamento político definitivo: “Acuérdense lo que las Madres hemos dicho y hacemos, que la única lucha que se pierde es la que se abandona”.

La reivindicación de la militancia

Fiel al estilo que la caracterizó desde que comenzó la búsqueda de su hijo Alejandro —secuestrado por la Triple A en junio de 1975—, Taty aprovechó la distinción universitaria para reivindicar el compromiso político de los jóvenes, desmarcándose de los discursos estigmatizantes.

“Alejandro tenía 20 años cuando lo detuvieron y lo desaparecieron. Estaba cursando primer año de Medicina, pero antes que nada era un militante político”, remarcó ante el auditorio. En esa línea, enfatizó: “No hay que tenerle miedo a la palabra militancia. Militar es tener compromiso, ese compromiso que los 30.000 desaparecidos asumieron, ese compromiso que ya han tomado tantos jóvenes, y no tan jóvenes, que son nuestra esperanza”.

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