Cuba abre la economía, pero depende del respaldo de Estados Unidos para que el cambio funcione
LA HABANA (AP/AFP/Clarín). Las medidas de libre mercado aprobadas por el Parlamento cubano son la mayor reforma económica desde el triunfo de la revolución socialista al limitar el papel central del Estado y abrir el juego a la iniciativa privada. Pero su implementación “podría atravesar muchas dificultades”, dijeron expertos el viernes.
“Elementos que durante décadas fueron enumerados como pilares de la economía revolucionaria, como el monopolio estatal del comercio exterior y la centralización de las fuerzas productivas, han sido desmantelados”, dijo a The Associated Press el politólogo y abogado cubanoamericano Luis Carlos Battista.
La víspera la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó un paquete de medidas que incluyen desde más espacio para las empresas privadas y la posibilidad de importar y exportar sin intermediación estatal hasta permisos para que cadenas de comida rápida se instalen en la isla.
Sin embargo, Battista indicó que existen “numerosas dificultades” para su implementación, entre ellas la burocracia “lenta e ineficiente” y la desconfianza de los potenciales empresarios e inversores.
Por su parte, el investigador asociado del Instituto Quincy en Washington, Lee Schlenker, sostuvo que “habrá que ver cómo se desarrollan realmente, cómo se implementan y aplican; si se politizarán, si se aplicarán de forma selectiva o si, verdaderamente, todos los actores económicos serán tratados bajo las mismas condiciones”.
El parlamento cubano aprobó una reforma liberal, el mayor cambio económico desde la Revolución. Foto: Reuters/Norlys PerezAmbos resaltaron además que si no se levantan las sanciones impuestas por Washington a Cuba —como las que castigan financieramente a los socios del congolemerado estatal Gaesa-, muchas de las medidas serán inaplicables. “Sólo tendrán un efecto real si se complementan con el levantamiento gradual de las prohibiciones y sanciones estadounidenses”, indicó Schlenker.
Los cubanos recibieron la reforma con sensaciones ambiguas
Para Adolfo Sánchez, un empleado de un negocio privado de 63 años, “creo que con esas medidas va a haber una mejoría… en este momento tan difícil que estamos viviendo”.
Pero el pescador Pacheco Lisea, de 65 años, advirtió que un rol menor del Estado podría dejar sin cobertura a los más vulnerables. “Ahora estamos sueltos, el gobierno no nos protege”, se lamentó.
“Si tengo 30 horas sin corriente, ¿cómo voy a ver los anuncios en la televisión? Me voy para el trabajo a oscuras y regreso a la casa a oscuras”, se quejó Juana Pérez, una vendedora de artículos para el hogar de 54 años. “Esto va a seguir peor y peor cada día”, dijo con pesimismo.
El parlamento cubano aprobó una reforma liberal, el mayor cambio económico desde la Revolución. Foto: Reuters/Norlys PerezCuba se encuentra bajo un cerco energético y financiero de Estados Unidos que ha agravado la crisis que padece desde hace cinco años y que ha tenido un fuerte impacto en la vida diaria, con apagones de hasta 20 horas y limitaciones en los servicios de salud, el transporte, la industria y la educación.
El presidente Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, reconocieron que su política de máxima presión busca un cambio de sistema político y económico en Cuba. Pero el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel advirtió que la isla podría encarar aperturas económicas, pero no abandonar su modelo socialista.
Paolo Spadoni, profesor asociado en el Departamento de Ciencias Sociales de Augusta University, en Georgia, advirtió que el éxito de la reforma dependerá de la agilidad para aplicarla por parte de las autoridades isleñas.
“Si los líderes cubanos tienen esperanza de sobrevivir a esta crisis sin precedentes y a la presión estadounidense tienen que moverse rápido con la implementación de la reforma y el logro de resultados tangibles”, comentó a AP.
La crisis eléctrica, una de las caras de la crisis
El parlamento cubano aprobó una reforma liberal, el mayor cambio económico desde la Revolución. Foto: Reuters/Norlys PerezJustamente el sistema eléctrico de Cuba alcanzó un nuevo récord negativo de 2191 MW el jueves cuando el régimen anunciaba el nuevo paquete económico. La Unión Eléctrica (UNE) dio a conocer que nueve unidades térmicas estaban fuera de servicio y que unos 1203 MW no se generaban por falta de combustible, lo que dejó al país con una disponibilidad mínima frente a una demanda superior a los 3150 MW.
La termoeléctrica Antonio Guiteras, la de mayor generación en el país, recibe otra reparación luego de una seguidilla de desconexiones, y varias plantas del resto de la isla están fuera de servicio entre averías y mantenimientos.
El déficit eléctrico se mantuvo elevado durante toda la jornada con apagones que superaron las 20 horas en La Habana y llegaron casi a 40 y aún más en otras regiones. Una de las causas de la continuidad de roturas del mayor bloque electroenergético del país es el aplazamiento de sus mantenimientos y la falta de piezas, que no se pueden adquirir por el bloqueo que mantiene Estados Unidos contra la isla, aspecto que denuncia con continuidad el gobierno de Cuba.
La crisis energética ha generado un ambiente de creciente malestar ciudadano. En redes sociales, varios videos mostraban personas en la capital cantando el himno nacional, en medio de una humareda y el toque de los calderos.
También en distintas localidades, especialmente en Santiago de Cuba y La Habana se reportaron cacerolazos, quema de basureros y consignas contra el Gobierno, protestas que cada vez son más comunes en las noches de Cuba.
Estas protestas se desarrollaban mientras en La Habana la Asamblea Nacional aprobaba el paquete. Díaz-Canel reconoció la gravedad de la situación económica, señalando que el país atraviesa “los momentos más difíciles de este siglo” y que existe una “responsabilidad histórica” para encontrar soluciones a la crisis.
“Es hora de cambiar todo lo que haya que cambiar para avanzar”, declaró, enfatizando, sin embargo, que el proceso de reforma “no será fácil” porque deberá llevarse a cabo en condiciones particularmente complejas.
El parlamento cubano aprobó una reforma liberal, el mayor cambio económico desde la Revolución. Foto: Reuters/Norlys PerezEn su discurso, Díaz-Canel reiteró la voluntad de La Habana de dialogar con Washington “sin odio, pero sin temor”, afirmando que Cuba está preparada para construir una relación “civilizada y respetuosa” con Estados Unidos.
Al mismo tiempo, denunció el endurecimiento de las sanciones y el bloqueo económico, calificándolos de “castigo bárbaro, inmerecido e insoportable” que sigue lastrando las perspectivas de recuperación del país.
Las medidas, anunciadas en los últimos días y ya aprobadas por el Comité Central del Partido Comunista, incluyen la entrada de nuevos operadores al sector turístico, un mayor margen para la inversión extranjera directa, medidas para impulsar la agricultura y el comercio exterior, y una progresiva descentralización de las decisiones económicas, con mayor autonomía para las empresas estatales y los gobiernos locales.
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