Dolor en el futsal: falleció Pablo Cárcamo, actual DT de la Selección local y de Camioneros
El histórico jugador y entrenador dejó una huella imborrable en el deporte de la ciudad. Con un gran pasado en Flamengo, donde compartió cancha con su hijo Matías, actualmente dirigía al “Verde” y al combinado comodorense.
El futsal de Comodoro Rivadavia está de luto. En las últimas horas se conoció la triste noticia del fallecimiento de Pablo Cárcamo, uno de los grandes referentes que ha tenido la actividad a nivel local y regional.
Su partida deja un vacío enorme en las canchas de la ciudad, donde su nombre ya es sinónimo de pasión, compromiso y juego limpio.
La noticia fue confirmada en las últimas horas por el Club Camioneros Patagónicos, institución donde se desempeñaba como director técnico y dejó una huella imborrable tanto dentro como fuera de la cancha. Cárcamo había sido además una figura histórica del futsal local y durante 2025 fue designado entrenador de la Selección de Comodoro Rivadavia para disputar el Argentino de Selecciones, rol en el que se mantenía en la actualidad.
A través de sus redes sociales, Camioneros Patagónicos expresó su pesar con un emotivo mensaje: “La familia de Camioneros Patagónicos expresa su profundo dolor por el fallecimiento de Pablo Cárcamo, querido compañero y director técnico de nuestro club. Su compromiso, dedicación y calidad humana dejarán una huella imborrable en la familia camionera”.
Una leyenda marcada a fuego en Flamengo
Antes de su gran presente en Camioneros y en la Selección, su historia deportiva estuvo ligada por muchos años a Flamengo, club donde se transformó en un auténtico prócer del salón.
Con la camiseta del Fla jugó torneos memorables en la máxima categoría del futsal comodorense, pero sin dudas su mayor orgullo deportivo fue familiar.
Pablo tuvo el privilegio que pocos deportistas alcanzan: compartir el rectángulo de juego de manera oficial con su hijo Matías. Juntos no solo defendieron los colores del club de sus amores dentro de la cancha, sino que también hicieron escuela, transmitiendo esa mística a las nuevas generaciones del deporte local.
Cárcamo dejó su huella al trasladar toda su sabiduría al banco de suplentes, convirtiéndose en un formador incansable y un estratega respetado por compañeros y rivales por igual.

