León XIV denuncia la paradoja global: expansión productiva y hambre persistente
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León XIV denuncia la paradoja global: expansión productiva y hambre persistente

Más alarmado que nunca, León XIV puntualizó este lunes “una expansión productiva sin precedentes que convive con áreas de pobreza, burocratizando la sociedad y condicionando el hambre a consideraciones estratégicas”, según dijo al hablar ante el plenario del Consejo Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, que tiene su sede en Roma.

El Papa se mostró escandalizado por “la bulimia de conflictos alimentarios sin ningún sentido de culpa por haber dejado con el estómago vacío a una persona”.

El pontífice León XIV destacó “la paradoja de una época que produce como nunca pero deja con la boca seca a quien no produce lo suficiente”.

Hablando ante el Plenario del Consejo Ejecutivo y en presencia de muchos de los embajadores acreditados en Roma, el Papa dijo que las crisis actuales “no son eventos aislados” sino “realidades persistentes”, caracterizadas por conflictos prolongados, inseguridad alimentaria crónica, volatilidad económica y creciente vulnerabilidad climática.

León XIV pidió dar un paso adelante, “afianzando la intervención práctica y la comprensión de las razones” por las que el sistema mundial actual “continúa generando justamente los problemas que después debe corregir”.

El Papa observó que “sin un horizonte ético compartido” se observa “la declinación de un frente común hacia un escenario desordenado y conflictivo, dominado por la difusión de un clima de desconfianza”.

“Los Estados han destinado progresivamente sus propios recursos a la seguridad nacional, el crecimiento económico y la estabilidad interna, descuidando el profundo vínculo que une tales objetivos con la cooperación multilateral”.

Señaló la paradoja de “una capacidad productiva global sin precedentes” paralela a la expansión de “áreas de extrema vulnerabilidad”.

“Las mismas fuerzas que alimentan el crecimiento de la economía con frecuencia agravan la exclusión y la marginación“, afirmó el Papa. “El alimento es, con demasiada frecuencia, condicionado por consideraciones económicas y estratégicas. En consecuencia, el que no produce un valor cuantificable arriesga convertirse en invisible”.

León recordó la denuncia del Papa Francisco, quien, al hablar ante el plenario de la FAO en 2016, advirtió que “hoy quizá la persona humana ha perdido su centralidad y las formas de ayuda son obstaculizadas por intrincadas e incomprensibles decisiones políticas, visiones ideológicas y barreras aduaneras insuperables”.

El Papa señaló que “no se trata solo de administrar la crisis, sino también de expresar solidaridad, pues allí donde las instituciones nacionales y las redes comunitarias se desintegran, son las instituciones como el Programa Mundial de Alimentos las que buscan impedir que las crisis humanitarias deriven en un colapso irreversible”.

El remedio, según León XIV, es retornar a la cooperación multilateral: “porque ningún Estado hoy puede afrontar solo los desafíos globales, ni puede construirse una paz duradera sin cooperación multilateral”.

Destacó que “donde los gobiernos vacilan y el acceso humanitario es limitado, la Iglesia católica juega un papel importante, logrando, con frecuencia, alcanzar a las poblaciones más vulnerables en áreas inaccesibles a los actores internacionales”.

Antes de pronunciar su discurso, el Papa visitó la instalación que conmemora el Premio Nobel de la Paz que el Programa Mundial de Alimentos recibió en 2020.

En su intervención, el Papa concluyó señalando el mandato “del cual depende la eficacia de la agencia, sino la credibilidad misma de la cooperación internacional”. Lo sintetizó afirmando que “es posible simplificar lo que se ha hecho excesivamente complejo, priorizando lo esencial sin olvidar a nadie”.

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