Hospitales destruidos y colapso en la morgue: escenas de un estado ausente tras otra réplica en Venezuela
La Guaira, en la costa de Venezuela no deja de entregar escenas dramáticas cinco días después de los dos terremotos que destruyeron gran parte de esa ciudad y que afectaron a Caracas. El régimen improvisó una gran morgue a cielo abierto en el puerto, donde hay llantos, reconocimientos por fotos y, después, la apertura de bolsas que están al sol. Las autoridades insisten en que todo el proceso será gratuito, pero familiares de los muertos dicen que el traslado corre por su cuenta, y hay avivadas con los precios de las funerarias.
La mañana del quinto día post terremotos empezó mal. Una réplica de 5.1 se sintió desde Caracas hasta La Guaira. El equipo de Clarín estaba en Los Corales cuando tembló el piso.
Mientras familiares de los desaparecidos se convierten en voluntarios que trepan entre los escombros para buscar a sus parientes, insisten con los reclamos de ayuda al gobierno. Entre lágrimas, Luis Antonio Guerra Ortega, un entrenador de fútbol, busca de forma desesperada a su ahijada Valentina, de 14 años. “Son las horas en las que no hay nadie acá. No hay nadie del Estado, esa retroexcavadora la aportó un vecino”, dice con la voz cortada.
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El pedido desesperado de un sobreviente en Venezuela
No es el único reclamo al régimen que conduce Delcy Rodríguez. El hospital José María Vargas de La Guaira, conocido como el del Seguro Social, desbordó con la tragedia y se lo ve con rajaduras. Llegaron cientos de heridos que fueron atendidos hasta en la entrada. “Usaron cartones para apoyarlos como camillas”, reveló a este diario una enfermera que pidió reserva de su identidad.
“El sistema siempre estuvo mal, sin infraestructura ni las dotaciones básicas para hacer el trabajo. Renuncié hace 14 años porque cobrábamos una miseria. Me fui del país, volví hace poco más de un año y ahora vine al hospital pero como voluntario por la tragedia”, cuenta Pedro Valenzuela (50). Trabaja como enfermero privado y como albañil, hay meses que junta 300 dólares y otros 400.
Aún así, es más que sus ex compañeros. “Hace más de 10 años que faltan medicamentos, insumos, dotaciones. Cobramos un dólar, que junto al Plan Patria y los tickets llegamos a los 240 dólares por mes”, precisa J., otra enfermera que también pidió reserva de su identidad. “Sino sufrimos represalias: nos rotan, te mandan a los peores horarios, por eso todavía no se puede hablar en libertad”, agrega.
Frederic Morales pega frente al hospital una foto su suegra desaparecida en La Guaira. Foto: Fernando de la Orden / Enviado EspecialEn la puerta del Hospital, Clarín pidió hablar con el director Omar Bolívar. Sus colaboradores dijeron que estaba ocupado pero que lo esperemos. En el interín, empleados cercanos al director reconocieron que esta tragedia triplicó a la del deslizamiento de la montaña de 1999.
Tras un rato de espera, dijeron que estaba almorzando. Al cabo de una hora más, esos mismos colaboradores pidieron disculpas porque Bolívar se tuvo que retirar debido a que lo llamaron para avisar que había novedades sobre sus familiares desaparecidos en la zona. Al enterarse, los enfermeros que hablaron con este medio remarcaron que no vive en La Guaira.
En la puerta del hospital se mezcla la esperanza con la incertidumbre. En lo que improvisaron como sala de espera —un espacio abierto afuera del hospital, con butacas y un techo de resguardo—, la única pared está llena de fotos. Son las imágenes de los desaparecidos. Las pegan los familiares, al tiempo que cada día van a revisar una desgastada lista de heridos y de muertos.
En La Guaira el lunes hubo una fuerte réplica de 5.1. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial Frederic Morales (56) busca a su suegra Marisela Ferrer, de 56 años. “Es mi quinto día de búsqueda, estaba en el Coral Garden, de Los Corales. No han removido escombros ahí, por lo que no sabemos si está debajo, por eso mientras la buscamos con mi esposa”, sostiene.
Al lado, Carlos Burgos, un sobreviviente, tiene en su mano un listado de heridos que sobrevivieron entre los que está su ex esposa, Maricarmen Palma Mejías y su nieta, Hanin Nazareth Ortiz García. “Recibieron una lesión pero no sé dónde están. Me dijeron que se las llevaron a Caracas pero no sé a dónde. Vine a preguntar pero no hay respuestas”, relata.
El hospital derivó todos los heridos a los distintos centros de salud de la capital venezolana. También ya no tiene muertos del terremoto. Durante día utilizó el estacionamiento como una morgue, donde los cuerpos al sol empezaron a desprender olor debido a la putrefacción.
La morgue improvisada en el puerto de La Guaira con los cuerpos al sol. Foto: Fernando de la Orden / Enviado EspecialEl régimen decidió llevar todos los cuerpos al puerto de La Guaira, donde hay un peregrinaje de personas que van a llorar a sus familiares. Conviven en una sala de espera improvisada en la vereda, y bajo un gazebo, los que sollozan por sus pérdidas con los que están para revisar foto por foto y después bolsa por bolsa, si están sus parientes.
“Ponen a los cuerpos que encontraron juntos, uno al lado del otro. Busco a mi hermana Yanel (44), a mi cuñado Rafael (50) y a mi sobrino. Tengo que venir todos los días a ver si los encuentro. Primero fui a la morgue del hospital y desde el sábado acá. Ya entré, vi las fotos pero no los encontré, pero todos los días traen cuerpos. Ahora espero a otro familiar para que me de fuerzas y volver a entrar a revisar”, cuenta Yanitza Carballo (46) a Clarín.
En la entrada al puerto, la Guardia Nacional Bolivariana impide la entrada de la prensa por una cuestión lógica de sensibilidad. “Por suerte les podemos dar información”, se sinceró un guardia. Aseguró que el gobierno pagaría todos los gastos para que las personas puedan o bien cremar a sus familiares o llevarlos a un cementerio. “Todo será gratis, la urna, todo”, insistió el agente.
Yanitza Carballo hace cuatro días revisa la morgue de La Guaira. Foto: Fernando de la Orden / Enviado EspecialA unos cinco metros, una mujer que esperaba entrar con un ramo de rosas en la mano desmintió la versión oficial. “Pagan solo la urna, el traslado no. Y en las funerarias se aprovechan. Nos quieren cobrar 180 dólares para llevar a mi hijastro, Fermín Jesús Peña (21), al cementerio”, destaca Yadine Sacoa (41).
Clarín pudo observar que en el puerto los cuerpos están en bolsas blancas al sol. La temperatura en la zona supera los 34 grados y el peregrinar de familiares es intenso.
El régimen reconoce 1.719 muertos, la mayoría en La Guaira, además de 5.034 heridos y más de 50 mil personas desaparecidas. Pero en la puerta de la morgue improvisada no saben decir cuántos cuerpos hay, y otra vez las cifras empiezan a ser poco transparentes.
Margaret Cabral espera que llamen a reconocer el cuerpo su mamá frente al puerto de La Guaira. Foto: Fernando de la Orden / Enviado EspecialMirá también
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