Crecen las quejas contra el PAMI: demoras y ambulancias sin llegar
Las quejas por las demoras en la atención del PAMI volvieron a quedar en el centro de la escena en Salta. A los reclamos de afiliados por las dificultades para conseguir turnos médicos, autorizar estudios y acceder a distintas prestaciones, se sumó en las últimas horas una grave denuncia por la presunta negativa del servicio de emergencias de enviar una ambulancia a un jubilado que terminó internado con un coma diabético.
El episodio ocurrió el domingo y fue relatado por Guadalupe Caigua, hija del afiliado. La mujer aseguró que llamó en dos oportunidades al servicio de emergencias contratado por el PAMI para asistir a su padre, pero la respuesta fue siempre la misma: que el cuadro “no era un caso de vida o muerte” y que, por esa razón, no enviarían una ambulancia.
Ante la negativa, decidió trasladarlo por sus propios medios al hospital Papa Francisco. Allí, los médicos le diagnosticaron un coma diabético con una glucemia de 729 mg/dl. Según contó, su padre nunca había sido diabético y los profesionales le manifestaron que había sobrevivido a un cuadro de extrema gravedad.
La odisea continuó cuando intentó conseguir una cama en la Clínica Cruz Azul, prestadora del PAMI en Salta. Según relató, no obtuvo lugar y recién logró la internación en el Sanatorio Modelo mediante gestiones particulares. Allí también le informaron que el establecimiento no pertenece a la red habitual de la obra social y que la familia podría afrontar costos de internación. Además, aseguró que todavía espera la provisión de un glucómetro, medicamentos y que le informaron que el sanatorio no cuenta con un endocrinólogo para controlar la evolución del paciente.
El caso salió a la luz también cuando El Tribuno consultaba en las oficinas del PAMI por otra preocupación creciente entre los afiliados: versiones sobre demoras de hasta seis meses para la autorización de cirugías. Desde el organismo respondieron de manera extraoficial que las intervenciones de urgencia no registran esas esperas y que solo pueden producirse demoras cuando existen razones médicas que obligan a postergar una operación.
Sin embargo, el episodio volvió a poner en evidencia un malestar que se repite entre miles de jubilados salteños. Las principales quejas apuntan a las largas esperas para conseguir turnos con médicos de cabecera, el primer paso indispensable para acceder a especialistas, estudios o tratamientos.
Afiliados consultados por El Tribuno aseguraron que obtener un turno para una radiografía, una ecografía, una tomografía o una resonancia puede demandar varias semanas e incluso más de un mes. “Conseguir un turno para una placa puede demorar un mes y medio. Lo mismo una ecografía o una resonancia. Todo es un infierno en el PAMI”, resumió uno de los jubilados.
Las dificultades también alcanzan a las consultas con especialistas. Cardiología, traumatología, oftalmología y diagnóstico por imágenes aparecen entre las áreas con mayores tiempos de espera, especialmente en el área metropolitana de Salta, donde se concentra la mayor cantidad de afiliados.
A ello se suman las complicaciones para realizar trámites administrativos. “Para las personas mayores es muy difícil ir a hacer las gestiones en las oficinas del PAMI. Yo tengo a mi esposo internado y la verdad es que también me voy a enfermar yo. La atención es pésima y hasta se puede sentir el desprecio que tienen para con los viejos”, expresó una mujer a la salida de la sede ubicada en Zuviría 20.
También persisten reclamos por la entrega de medicamentos, la autorización de prótesis, elementos de rehabilitación y algunas cirugías programadas que requieren trámites administrativos complejos. Durante este año, además, prestadores médicos cuestionaron los cambios implementados por el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP) en el sistema de remuneración, al considerar que repercuten en la disponibilidad de turnos para los afiliados.
Desde el PAMI sostienen que las reformas aplicadas durante 2026 buscan precisamente reducir los tiempos de espera y reorganizar el sistema de atención. El organismo afirma que el nuevo esquema concentra distintas especialidades en centros de referencia para agilizar consultas, estudios e internaciones y modificó el régimen de pago de los médicos de cabecera con el objetivo de fortalecer el primer nivel de atención.
No obstante, para muchos jubilados la realidad todavía dista de esos objetivos. La denuncia por la ambulancia que nunca llegó y las quejas que se acumulan por las demoras en distintas prestaciones vuelven a poner bajo la lupa el funcionamiento de la principal obra social de los adultos mayores.

