Finalmente, reflexionó sobre lo indescifrable del suceso: “Tomó esta decisión trágica a bordo de una aeronave con una persona a su lado. No hay forma de pensarlo o de entenderlo, pero la mente humana es tan compleja”. De igual modo, concluyó: “Hay una relación alumno-instructor muy íntima en el sentido profesional, pero ninguno de los que volaron, ni de los que lo vimos, pudimos detectar que él iba a tomar esa decisión de arrojarse de una aeronave. Evidentemente, había algo”.

La causa quedó bajo la órbita de la Justicia Federal cordobesa, con la intervención de la Junta de Seguridad del Transporte para peritar los pormenores del caso.