Con obras de emergencia, logran estabilizar un rascacielos que estaba en riesgo de derrumbe en Manhattan
Un rascacielos de Manhattan que tiene 37 pisos y estaba en riesgo de derrumbe fue estabilizado con obras de emergencia. Las autoridades de Nueva York ya levantaron algunas órdenes de evacuación de edificios cercanos.
“Hemos estado monitoreando el edificio durante muchas horas y no vimos ningún movimiento”, dijo Ahmed Tigani, comisionado del Departamento de Edificios de la Ciudad de Nueva York, en una conferencia de prensa realizado luego de los trabajos de apuntalamiento realizados el martes.
Al caer la noche del martes, se permitió la vuelta de los vecinos a varios de los siete edificios que habían sido evacuados como medida de precaución.
Las cuadrillas comenzaron el martes con las reparaciones de emergencia para estabilizar la torre después de que varias columnas se torcieron y algunos niveles se hundieron.
El mal estado del edificio de la década de 1970 —el cual está siendo readaptado en departamentos de lujo— se detectó a primera hora del martes. Los trabajadores de la construcción que se encontraban en el lugar y las personas en edificios cercanos, incluidos una escuela, oficinas diplomáticas y varios hoteles, en el concurrido corredor de Midtown, fueron desalojados de manera urgente después de que los bomberos se presentaran a las 8 de la mañana. El alcalde, Zohran Mamdani, lo describió en ese momento como “una situación extremadamente grave”.
Su oficina informó más tarde que un equipo había evaluado el edificio “piso por piso” y que no observó movimiento adicional de las columnas dañadas, dando luz verde a los contratistas para avanzar con las reparaciones de emergencia. El martes por la noche, se podía ver a trabajadores apuntalando los daños dentro del reluciente rascacielos de vidrio y acero.
Se espera que esa labor continúe, afectando una zona de Manhattan próxima a la famosa estación Grand Central, que es un punto de referencia tanto para viajeros y residentes como para turistas.
Alarma en Manhattan
Este rascacielos, que es la antigua oficina central del gigante farmacéutico Pfizer, está en la calle 42, a poca distancia de lugares emblemáticos de Nueva York, como el edificio Chrysler y la sede de las Naciones Unidas.
Desde la calle se podía ver a través de una gran ventana de vidrio, en el piso 21, una columna estructural sumamente deformada. El departamento de bomberos, que también publicó imágenes de la columna, dijo que encontraron varias grietas y pisos que se hundían.
Horas antes, cuando se le preguntó si había preocupación por un derrumbe, el jefe de bomberos John Esposito advirtió que, por la forma en que está construido el edificio con estructura de acero, “no sería un colapso total, sería más bien un colapso localizado”.
Aun así, los edificios y calles cercanas siguieron desalojados durante gran parte del día, entre ellos, una escuela y el consulado de Israel al otro lado de la calle. El antiguo edificio de Pfizer estaba prácticamente vacío en ese momento, salvo por los obreros.
Ramesh Yallappa, un turista alojado en un hotel cercano, comentó que cuando se ordenó la evacuación inmediata el martes por la mañana, temió en un principio que se tratara de un incendio. “En ese momento, estábamos muy, muy asustados”, afirmó.
Las causas de los daños
Con más de 1.600 unidades, los desarrolladores dicen que el proyecto es la mayor conversión de oficinas a viviendas en la historia de la ciudad. Gensler, la firma de arquitectura que encabeza el proyecto, describe en su sitio web que está transformando un par de edificios de oficinas de la década de 1970 al agregar más de una docena de pisos y rediseñar una torre contigua.
Los registros del departamento de edificios de Nueva York muestran que el proyecto ha sido multado por la ciudad por varias violaciones de seguridad, incluida la caída de vidrio y metal del edificio, junto con un incidente en el que un trabajador cayó de una escalera.
En una declaración a The New York Times, el desarrollador del proyecto, MetroLoft, enfatizó que el edificio en sí no está en riesgo de colapso y que no cayó ningún escombro de la obra.
Nathan Berman, fundador de MetroLoft, expresó a The Wall Street Journal que el daño probablemente fue debido al peso adicional de ensanchar los 15 pisos superiores de la torre. Reconoció que quizá no se reforzaron adecuadamente las dos columnas que se torcieron.
“¿Por qué esas dos columnas en particular y nada más? No lo sabemos”, afirmó Berman a ese diario. “Estamos investigando eso”, agregó. Y aseguró que la integridad del edificio no se vio comprometida.
“En el 95% del edificio, la estructura es sólida y está intacta. No hay manera de que esta esquina de una pequeña ampliación de repente derribe este edificio”, puntualizó.
Más reparaciones
Emily Guglielmo, ingeniera estructural radicada en California, remarcó que las columnas que se torcieron probablemente no tengan reparación, por lo que deberían ser retiradas y reemplazadas.
“Por muchas de estas cosas —grietas, deformaciones, hundimientos—, son elementos que probablemente no se puedan recuperar”, explicó.
Reemplazar las columnas requerirá un análisis riguroso, y las reparaciones serán costosas, indicaron los expertos.
La solución a corto plazo es apuntalar la estructura y los pisos, subrayó Abi Aghayere, profesor de ingeniería estructural en la Universidad Drexel de Filadelfia.
El apuntalamiento implica instalar andamios especiales para soportar temporalmente la carga que la estructura se supone debe soportar hasta que se puedan reemplazar las columnas, indicó Aghayere.
Yi Bao, profesor asociado de ingeniería civil en el Stevens Institute of Technology en Nueva Jersey, consideró que el edificio podría tener daños más allá de las columnas inclinadas, lo que redistribuiría las cargas a otras partes del rascacielos.
Ed Miller, un vecino de la zona, comentó que camina bajo los andamios del edificio varias veces al día, pero que de ahora en más elegirá otros caminos hacia su casa.
“El edificio era bastante viejo. Definitivamente, necesitaba muchas mejoras para estar listo para uso residencial”, apuntó Miles Grant, quien trabajó en la torre.
Con información de AP
Fijaciones.ar
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