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Sentimental Value arrasa y revitaliza los Premios del Cine Europeo

La 38ª edición de los Premios del Cine Europeo, celebrada el 17 de enero de 2026 en la Haus der Kulturen der Welt de Berlín, funcionó este año como un punto de inflexión para la visibilidad internacional del cine europeo. Con un cambio estratégico de fechas —ahora más cercano a las grandes citas internacionales como los Globos de Oro y en plena temporada de nominaciones a los Oscar— la European Film Academy consiguió realzar la relevancia de sus galardones, atrayendo la atención de la industria y de audiencias más allá del continente. 

La gran estrella de la noche fue, sin duda, la película Sentimental Value, dirigida por Joachim Trier. La coproducción lideró el palmarés al conquistar seis de las principales estatuillas, entre ellas Mejor Película Europea, Mejor Dirección, Mejor Guion y ambos premios de interpretación principal (actor y actriz). Este dominio en categorías clave subraya el reconocimiento crítico y artístico del filme, que se perfila como uno de los grandes representantes del cine europeo en la temporada de premios global

Paralelamente, la producción española Sirāt, de Óliver Laxe, confirmó su impacto técnico y estético con cinco premios en categorías como fotografía, montaje, diseño de producción y sonido, consolidando el prestigio de la cinematografía española en el circuito europeo.  Este equilibrio entre reconocimiento artístico mayor y celebraciones técnicas es una de las señas de identidad de los European Film Awards: no solo premiar grandes narrativas, sino también visibilizar la excelencia artesanal que sostiene al cine.

Más allá de las dos grandes triunfadoras, la variada paleta de galardonados incluyó logros relevantes como el premio a mejor película animada para Arco, destacando la vitalidad de géneros y lenguajes distintos dentro del cine europeo contemporáneo, y el reconocimiento a nuevos talentos a través de la categoría European Discovery – Prix FIPRESCI. 

En términos de discurso, la gala también reflejó un compromiso con temáticas sociales y políticas en los discursos y apariciones, un rasgo que ha ido ganando peso en ceremonias europeas frente a la pulsión más comercial de premios anglosajones. Este enfoque contribuye a posicionar los EFA como un foro donde la diversidad de voces europeas no solo se premia, sino que se escucha. 

En conjunto, la 38ª edición de los European Film Awards apostó por reafirmar la identidad del cine europeo en un calendario competitivo, al tiempo que celebró tanto grandes obras cinematográficas como la excelencia técnica y la innovación narrativa. Su relevancia creciente en la temporada de premios global apunta a un futuro en el que la mirada europea pueda dialogar con igual fuerza en foros internacionales, sin perder su carácter distintivo. @MCineSeries

 

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