Capo Sin Gluten: una historia de familia que nació a partir de un diagnóstico y busca que nadie se quede afuera de la mesa

Detrás de Capo Sin Gluten hay mucho más que un emprendimiento de comida apta para personas celíacas. Hay una historia familiar atravesada por un diagnóstico, aprendizaje, cocina y, sobre todo, la necesidad de encontrar alternativas seguras para compartir y disfrutar de la comida.

Romina Capozucco recuerda el momento en que su hijo Santi fue diagnosticado con celiaquía. A partir de entonces, la cocina de su casa cambió por completo. Comenzó a informarse, aprender y buscar la manera de preparar alimentos de forma segura para evitar la contaminación con gluten y garantizar que su hijo pudiera comer tranquilo.
Con el tiempo, esa necesidad familiar se convirtió también en una oportunidad para pensar en otras personas que atraviesan situaciones similares. Así nació Capo Sin Gluten, un proyecto que busca ofrecer alimentos aptos para celíacos y, al mismo tiempo, acercar una solución a una dificultad que muchas veces aparece en situaciones cotidianas.
El nombre del emprendimiento tiene además un significado especial para la familia. “Capo” es el apodo de Augusto, hermano de Romina, y representa un vínculo familiar muy importante, pero también la conexión con la cocina y con esos momentos compartidos alrededor de la comida.
Santi también fue una pieza fundamental para que el proyecto creciera. Desde su propia experiencia, contó lo que significa vivir con celiaquía y enfrentarse constantemente a la dificultad de encontrar lugares donde pueda comer de manera segura cuando sale con sus amigos.
Muchas veces, esa situación implicaba no poder comer lo mismo que los demás, llegar después de la cena a una juntada o directamente tener que organizar sus encuentros sociales alrededor de la comida disponible. Una realidad que puede parecer pequeña, pero que termina condicionando momentos cotidianos y vínculos sociales.
Fue justamente Santi quien comenzó a insistirle a su mamá para que aquello que preparaban para él pudiera llegar también a otras casas y a otras personas que vivían situaciones parecidas.
De esa inquietud nació una propuesta que combina la experiencia de una mamá que aprendió a cocinar pensando en la seguridad de su hijo con la mirada de alguien que conoce en primera persona las dificultades de vivir con celiaquía.
Capo Sin Gluten busca así que comer seguro no signifique quedarse afuera: de una mesa, de una reunión con amigos o de esos momentos cotidianos en los que compartir algo rico también es una forma de encontrarse.

