VIDEO. Solís Pizarro vive entre la contaminación del río Arenales, el riesgo de leptospirosis y el temor a las inundaciones
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VIDEO. Solís Pizarro vive entre la contaminación del río Arenales, el riesgo de leptospirosis y el temor a las inundaciones


La reciente alerta por leptospirosis en otro sector de la ciudad encendió las alarmas entre los vecinos de barrio Solís Pizarro, en la zona oeste baja de la ciudad. A escasos metros del río Arenales, las familias sostienen que conviven desde hace años con un escenario que consideran propicio para la propagación de enfermedades: aguas contaminadas, basurales a cielo abierto, proliferación de roedores y animales sueltos que circulan entre las viviendas.Dominga, una de las vecinas, explica que el río Arenales dejó de ser solamente un curso de agua para transformarse en un foco permanente de contaminación.La otra gran preocupación es la llegada de la temporada estival. Las familias aseguran que desde hace años vienen advirtiendo sobre el deterioro del cauce y la necesidad de ejecutar obras de protección. “Con el fenómeno de El Niño estamos muy preocupados. Hace años presentamos notas pidiendo defensas para el río y nunca tuvimos respuestas”, señaló Dora Cardozo.La emergencia sanitaria reactivó una larga lista de reclamos históricos.Los vecinos también denunciaron que hace aproximadamente diez años funcionarios provinciales realizaron relevamientos y prometieron avanzar con la urbanización del sector.Entre los recuerdos más dolorosos aparecen los incendios ocurridos en viviendas con conexiones eléctricas precarias.La cercanía con el río expone diariamente a los vecinos a la presencia de animales ponzoñosos. “Vivimos con alacranes, víboras, ratas enormes y todo tipo de bichos”, contó Estela.Los vecinos coinciden en que la alerta por leptospirosis debería marcar un punto de inflexión para intervenir de manera integral en la zona.

Reclaman el saneamiento del río Arenales, controles para evitar los basurales clandestinos, campañas de prevención sanitaria, erradicación de roedores, limpieza de terrenos baldíos, obras de defensa ante posibles inundaciones, urbanización, mayor presencia policial, acceso a la salud y educación pública.

“No queremos esperar otra tragedia. Hoy hablamos de leptospirosis, pero mañana puede ser una inundación o cualquier otra emergencia. Lo único que pedimos es que el Estado mire hacia este lado de la ciudad y que podamos vivir dignamente, con los mismos derechos que cualquier otro vecino”, finalizaron.

El testimonio de los vecinos de Solís Pizarro constituye la radiografía de un barrio que convive todos los días con múltiples factores de riesgo: un río contaminado, amenazas sanitarias, vulnerabilidad ambiental y una histórica sensación de abandono que, según afirman, sólo se hace visible cuando una nueva alerta pone el foco sobre la zona.

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