Pacto petrolero: Trump y la dictadura chavista destacan el acuerdo, pero se multiplican las dudas entre los especialistas
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Pacto petrolero: Trump y la dictadura chavista destacan el acuerdo, pero se multiplican las dudas entre los especialistas

(Caracas, Washington, Dallas. Especial para Clarín). El régimen chavista celebró como “histórico” el acuerdo anunciado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, para controlar 65 mil millones de barriles de petróleo de la comarca venezolana, pero los especialistas recibieron con escepticismo la noticia. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, dijo que el pacto -“el mayor de la historia del mundo”, en palabras del líder republicano- “tendrá un impacto significativo en el renacimiento de nuestra nación”.

Según los especialistas, el anuncio busca brindar un mensaje tranquilizador en EE.UU. por el aumento persistente de las naftas, que tiene un impacto significativo electoral. El propio presidente le dio ese carácter al afirmar que esta novedad “reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses durante mucho tiempo”. En noviembre hay elecciones legislativas en las que el oficialismo puede perder una o las dos cámaras, lo que limitaría el poder del magnate en el resto de su mandato.

Entre los especialistas hay dudas con respecto a la implementación práctica de la iniciativa y, en general, no prevén una bajada inmediata de los precios de los carburantes porque, afirman, se necesitarán años y miles de millones de dólares para desarrollar la infraestructura de Venezuela. Este sábado, después de los anuncios, el precio promedio nacional del galón de gasolina regular se mantuvo elevado en 4.08 dólares, prácticamente sin cambios con respecto al mes pasado y con un aumento en relación con los 3.20 dólares de hace un año.

Contribuye a la duda el hecho de que Trump evitó proporcionar detalles sobre la estructura del acuerdo, los campos o empresas involucradas, qué operadores privados o corporaciones energéticas administrarán o financiarán el proyecto, o cómo Estados Unidos ejercería el control mayoritario sobre las reservas.

Señalan que décadas de subinversión significan que los campos objetivo requieren reparaciones masivas antes de producir una producción confiable, indicó Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo de GasBuddy, una compañía de tecnología y asesoría petrolera de Dallas. Explicó que “perforar y extraer ese petróleo llevará muchísimo tiempo. Los cambios en los precios del combustible no ocurrirán de la noche a la mañana, ni siquiera en meses”, y sostuvo que “los 65 mil millones de barriles a los que se refiere el presidente son las estimaciones de los geólogos sobre las reservas que podría tener Venezuela”.

En la misma línea, Gregory Brew, analista sénior de la consultora geopolítica Eurasia Group, afirmó que “la idea de que esto reduzca los precios de la gasolina en Estados Unidos en un futuro próximo es, en el mejor de los casos, poco probable”. “Los precios de la gasolina son actualmente altos debido al enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, la guerra en Ucrania y la relativa escasez de capacidad de refinación a nivel mundial. El petróleo venezolano, cuya viabilidad comercial es en gran medida teórica, no contribuye significativamente a solucionar este problema”, añadió Brew.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE), indicó recientemente en relación a Venezuela entre otros escenarios, que “la recuperación de la capacidad operativa en cuencas con infraestructura deteriorada requiere periodos de maduración prolongados que impiden respuestas inmediatas a crisis de oferta a corto plazo”.

Los portales de energía recordaron que las principales compañías petroleras siguen siendo cautelosas a la hora de invertir miles de millones en el maltrecho sector energético de país caribeño. Décadas de subinversión significan que los campos objetivo requieren reparaciones masivas antes de producir una producción confiable. Y figura, además, el riesgo político debido a que el país sigue en manos de una dictadura, sin posibilidades a la vista de un avance institucional real, lo que pone en riesgo cualquier emprendimiento.

Venezuela tiene aproximadamente 303.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, las más grandes del mundo. Desde que Estados Unidos capturó y destituyó del poder al autócrata chavista Nicolás Maduro en enero, Washington ha estado tratando de asegurar un flujo estable de petróleo crudo venezolano para las refinerías estadounidenses y al mismo tiempo promover la inversión estadounidense en la deteriorada industria energética del país que produce escasos 1,25 millones de barriles por día de crudo.

Estados Unidos también ha estado buscando soluciones para reponer su reserva estratégica de petróleo que ha sufrido fuertes descensos por la guerra del Golfo. Ese intención incluye la posibilidad de intercambios de crudo con productores estadounidenses.

A principios de esta semana, el Wall Street Journal informó que la administración Trump estaba “en conversaciones avanzadas con Venezuela para que Estados Unidos adquiera una participación directa en más de una docena de yacimientos petrolíferos que albergan casi un tercio de las enormes reservas de energía del país”. El portal Axios también informó sobre las negociaciones, citando a un funcionario estadounidense que afirmó que el acuerdo sería “enorme”.

Se indicó que la discusión giraba en torno a una participación estadounidense en los yacimientos de petróleo y gas más prometedores de Venezuela, con unos 90.000 millones de barriles de reservas probadas.

Según el diario británico The Guardian, los informes causaron inquietud e ira entre los miembros de la oposición venezolana, quienes ya están en armas por el fracaso de Trump en lograr un cambio político genuino después de capturar a Maduro. Denuncian que es una apropiación que solo puede ser posible en tanto continúe la dictadura en Venezuela que controla el hombre fuerte del régimen, Diosdado Cabello, a cargo de los servicios de seguridad, la policía política, el espionaje y tutor político de la presidente Rodríguez.

El anuncio se produce mientras se espera que Chevron y otras compañías energéticas estadounidenses firmen un acuerdo la próxima semana para invertir miles de millones en los campos petroleros de Venezuela, según el Journal.

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