Misión espacial conjunta busca revelar la composición interna de Mercurio
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Misión espacial conjunta busca revelar la composición interna de Mercurio

La misión BepiColombo inicia su etapa más crítica para llegar a Mercurio. Después de años de viaje, Europa y Japón buscan descubrir qué hay en el interior del planeta más cercano al Sol.

Mercurio exige maniobras de alta precisión porque su cercanía al Sol expone a BepiColombo a radiación intensa y temperaturas superiores a 450 °C.

La misión espacial BepiColombo, un proyecto conjunto de las agencias espaciales de Europa (ESA) y Japón (JAXA), iniciará este 3 de septiembre una etapa decisiva tras ocho años de viaje para orbitar Mercurio y analizar su estructura interna.

El proceso de arribo será gradual y complejo, comenzando con la separación del módulo de transferencia que impulsó a la nave durante su larga travesía. A partir de este momento, los dos orbitadores científicos, el MPO europeo y el Mio japonés, deberán ejecutar maniobras críticas de frenado y ajuste orbital. “La llegada no ocurrirá en un único momento”, señalaron los responsables del proyecto, detallando que la inserción orbital definitiva se completará recién en marzo de 2027.

Entorno extremo y objetivos científicos

Operar cerca del Sol implica enfrentar condiciones hostiles, con temperaturas que superan los 450 °C y una radiación intensa que pone a prueba la tecnología de las sondas. El objetivo principal es comprender por qué Mercurio posee una densidad tan elevada y si su interior mantiene actividad geológica. Además, los científicos buscarán confirmar la presencia de hielo en los cráteres polares y estudiar la magnetosfera del planeta, una región clave para entender su interacción con el viento solar.

La Agencia Espacial Europea y JAXA prevén que los dos orbitadores científicos de BepiColombo trabajen alrededor de Mercurio a partir de 2027.

 

Un camino de precisión técnica

Para alcanzar su destino, la nave realizó desde su lanzamiento en 2018 un total de nueve sobrevuelos planetarios, utilizando la gravedad de la Tierra, Venus y el propio Mercurio para ajustar su trayectoria. Si la secuencia de maniobras programada para noviembre y diciembre tiene éxito, la fase científica comenzará formalmente en abril de 2027, marcando un hito en la exploración de uno de los mundos menos conocidos de nuestro sistema solar.

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