Un militar de ultraderecha se convierte en el mayor problema para Giorgia Meloni en Italia
5 Minutos de Lectura

Un militar de ultraderecha se convierte en el mayor problema para Giorgia Meloni en Italia

La primera ministra italiana Giorgia Meloni tiene un problema mayúsculo: el crecimiento de la popularidad de Futuro Nacional, el partido del general ultraderechista Roberto Vannacci, que crece en los sondeos, que lo acunan ya en el 8% de los votos. Buena parte de ese apoyo se debe a consistentes franjas de derechistas que abandonan a los partidos del gobierno y se pasan a las tajantes promesas de cambios que propone el general.

En los sondeos se advierte que hay sectores que han sufrido plenamente esta hemorragia. Por ejemplo La Liga, dirigida por el ministro de Transportes, Matteo Salvini, que tuvo la pésima idea de acoger en sus filas a Vannacci cuando pasó al retiro en el Ejército y se presentó en el ruedo político, haciéndolo votar como eurodiputado y abriéndole las puertas para sus ambiciones.

Aquella decisión ha sido fatal. La irrupción de Vannacci costó un debilitamiento de la Liga, que ha descendido al 4,8% debido a la pérdida de una coonsistente parte de sus electores, que han emigrado al apoyo al general retirado. Salvini es viceprimer ministro.

Menos graves son las pérdidas que hasta ahora ha padecido el otro vicepremier en el gobierno de Meloni, el lider del partido neoliberal que fundó Silvio Berlusconi, que registra hoy un 7,3% en los sondeos.

Roberto Vannacci gana espacio entre la extrema derecha en Italia. Foto: REUTERS

Fratelli d’Italia, el partido de Meloni, también viene registrando pérdidas y ha descendido al 25,4%. La premier debe ahora evitar que las medidas ultras que embandera Vannacci le hagan perder pie en las próximas elecciones.

No hay dudas que el general aspira ahora a ganar los próximos comicios nacionales, que tendrán lugar en el primer semestre del año próximo.

Las bases del discurso de Vannacci

El militar paracaidista ha presentado la primera parte de su Base ideológica y programática para la Italia del Futuro, con pomposo programa que proyecta aplicar en las dos próximas legislaturas, con definiciones claramente ultraderechistas.

“En nuestras propuestas decimos quiénes somos y qué haremos: una derecha identitaria, pura y vital, radicada en la tradición romana y cristiana, destinada a volver a llevar a Italia a sus propias raíces”, afirmó.

“Un país soberano, seguro, libre y próspero. Una Italia que pone en el centro a los italianos, la familia natural, la identidad, la seguridad, el mérito y la tradición”.

La jefa del gobierno de Italia, Giorgia Meloni, en problemas por la irrupción del general retirado Roberto Vannacci. Foto: REUTERS

“Estas son las líneas rojas no negociables: la vida, de la concepción a la muerte natural, la familia natural, la identidad cristiana, la concepción romana del derecho”, remarcó. “En las próximas dos semanas completaremos la segunda y tercera parte del documento, con todos los detalles”, prometió.

Un punto critico será el de la cuestión migratoria que contiene el principio de la expulsión para aquellos que no merezcan habitar en Italia.

La “remigración” -un concepto acuñado por la extrema derecha en varios países de Europa- estará articulada en 22 medidas con el objetivo de frenar la inmigración clandestina y masiva.

Entre las medidas figuran la prohibición de desembarco, patrullas navales, clausura de los puertos a las Organizaciones no Gubernamentales que salvan a centenares de inmigrados clandestinos en el mar Mediterráneo, repatriaciones inmediatas y una fuerte limitación del acceso a los beneficios sociales para quien no es ciudadano italiano.

En el frente de la ciudadanía italiana, Futuro Nacional rechaza el Ius Soli y el Ius Scholas. Para obtener la ciudadanía, Vannacci sostiene que es necesario haber vivido en Italia por al menos 29 años, conocer bien la lengua italiana y no haber sufrido condenas. Suscribir además una declaración de asimilación a la civilización romana y cristiana.

Para los ingresos vinculados a las exigencias productivas del país, el general exige un criterio de “compatibilidad cultural, previendo una preferencia por los ciudadanos provenientes de países a mayoría cristiana considerados de baja inclinación a la criminalidad”.

Cuestiones de género

En otras cuestiones destinadas a producir debates, se encuentra la cuestión del género. Se confirma el rechazo a introducir el delito de femicidio, sosteniendo que quien asesina a una mujer debe ser castigado por homicidio, más allá del sexo de la víctima y se pronuncia contra el articulo 577 del Código Penal que ha introducido el llamado feminicidio”.

El programa propone la valorización de lo que define “patriarcado mediterráneo”, descripto como un modelo fundado sobre la especificidad entre hombres y mujeres y sobre la formación de “varones fuertes”, capaces de controlar emociones y pasiones, protegiendo a las mujeres y “ofreciendo a sí mismos para la construcción y la defensa de la sociedad”.

En su plan económio y monetario, el programa contempla dejar abierta la hipótesis de una futura salida del euro. El objetivo declarado es consentir a Italia de permanecer en el área del europa, difereciandose, o en determinadas condiciones “opcionar la salida”.

Sponsor
Sponsor
Sponsor
Sponsor
Sponsor
Sponsor
Sponsor
Sponsor