Batallas de farmear aura: la psicología detrás de la nueva tendencia viral
El fenómeno del ‘aura’ llega a las plazas: ¿por qué los jóvenes buscan validación social a través de estas batallas? Analizamos la psicología detrás de esta tendencia viral.
Farmear aura es una nueva tendencia viral de las redes. (Foto ilustrativa)
Las batallas de “farmear aura” se han consolidado como una tendencia viral donde jóvenes compiten por demostrar carisma y actitud ante un público, un fenómeno que refleja la profunda necesidad humana de validación social y reconocimiento grupal.
La psicóloga Miriam González, del Colegio Oficial de Psicología de Madrid, explica que esta conducta responde a nuestra naturaleza como seres sociales. “No solo necesitamos vincularnos: también necesitamos sentir que ocupamos un lugar valioso dentro del grupo. Nos importa cómo nos ven los demás porque, en parte, construimos nuestra identidad también a través de esa mirada”, señaló la especialista. En este contexto, el “aura” funciona como un nuevo código de capital social que reemplaza formas tradicionales de expresión como la vestimenta o el humor.
El riesgo de la dependencia emocional
Si bien participar en estos desafíos puede ser un ejercicio lúdico, el problema surge cuando la autopercepción se vuelve frágil. “Hablamos de una autoestima más basada en el exterior que en el interior de la persona, que necesita confirmación externa para mantenerse”, advirtió González. La experta subraya que el indicador clave para diferenciar una conducta saludable de una problemática es el nivel de dependencia emocional que el individuo desarrolla respecto a la aprobación del público tras cada batalla.
La importancia de la etapa juvenil
En ciudades donde los espacios públicos son puntos de encuentro habituales, estas dinámicas cobran un sentido especial. Según la psicóloga, la adolescencia es la etapa donde el grupo de iguales se convierte en el referente principal de identidad. “Durante la adolescencia la aprobación de los demás tiene un enorme peso emocional y motivacional”, indicó.
Más allá de las etiquetas diagnósticas
Es fundamental evitar la estigmatización de los jóvenes que participan en estas actividades. González enfatiza que “tenemos que tener mucho cuidado con convertir comportamientos cotidianos en diagnósticos psicológicos”. La especialista concluye que estas batallas también pueden ser espacios positivos de creatividad, improvisación y socialización presencial, lejos de ser necesariamente una manifestación de narcisismo patológico.

