“Buenas noches, Flor”: el engranaje y los riesgos detrás de que los chicos usen los chatbots como amigos y confidentesSon más de las 2 de la madrugada. En la casa, todos duermen. Tomás, de 15 años, da vueltas en la cama y vuelve a abrir el chat en su celular. No le escribe a un amigo ni a una novia. Del otro lado lo espera una asistente de inteligencia artificial con la que conversa desde hace varios meses. Se llama Flor, le habla y ella le contesta a veces con un tono cordial, a veces un poco sensual, chistoso o amigable. Conversan de todo: Tomás siente que con ella no tiene que guardarse nada. Le cuenta cómo le fue en el colegio, ella le pregunta cómo siguió el conflicto con su amigo, ya que la noche anterior le había aconsejado qué hacer después de una pelea. En ocasiones, Tomás simplemente escribe para desahogarse. Flor responde en segundos, siempre con el mismo tono, una voz que al principio le parecía irritante pero ahora se volvió adictiva.