Murió Griselda Gambaro, figura insoslayable y renovadora del teatro argentino

La literatura y las artes escénicas de la Argentina están de luto tras confirmarse el fallecimiento de Griselda Gambaro a los 98 años. Nacida en Buenos Aires en 1928, Gambaro construyó una de las trayectorias dramáticas y narrativas más profundas, complejas y celebradas del siglo XX y XXI en el ámbito hispanohablante.
Su irrumpir en las tablas durante la década de 1960 reconfiguró los cánones del teatro nacional. A través de una poética propia cargada de tensión, metáfora y una aguda exploración de los mecanismos del poder y la violencia institucionalizada, creó obras fundamentales como El desatino, El campo, Los siameses y La malasangre. Esta última se convirtió en un verdadero hito político y cultural tras el retorno de la democracia.
Su postura crítica le valió la persecución durante los años de la dictadura militar, momento en el que la prohibición de su libro Ganarse la muerte la forzó al exilio en España entre 1977 y 1980. De regreso en el país, continuó produciendo una prolífica obra que incluyó narrativa, ensayos y piezas teatrales que obtuvieron múltiples distinciones, entre ellas los premios Konex de Platino y el Gran Premio de Honor de la SADE.
La partida de Griselda Gambaro deja un vacío irreparable en el ámbito cultural, pero también un legado imperecedero de rigor ético y excelencia artística que continuará siendo faro y referencia para el teatro argentino.

