Caso Thiago: El padre cuestionó la prisión domiciliaria de la madre

Hugo Altamirano es un hombre destrozado. Si la esperanza es lo último que se pierde, sin dudas llegó a ese punto oscuro de su historia que contabiliza pérdida tras pérdida. Pero a pesar de todo, apela a la coherencia de la justicia que inexplicablemente le otorgó prisión domiciliaria a María del Milagro Cuéllar Medina, la madre de su hijo Thiago, un niño de dos años asesinado en junio pasado. Su indignación es inmensa porque además advierte la posibilidad de que Franco Funes, acusado del crimen de su pequeño, también sea beneficiado con la misma medida. En una entrevista con este medio, el hombre expresó su impotencia ante las últimas resoluciones judiciales, denunció que existían numerosas denuncias sobre el maltrato que sufría su hijo, y renovó su pedido para que se investigue la responsabilidad de los funcionarios que intervinieron antes de la tragedia que arruinó su vida.
La decisión de la Justicia lo impulsó a organizar una nueva movilización para reclamar justicia este jueves a las 11, frente a Ciudad Judicial. Según adelantó, los manifestantes tienen previsto interrumpir el tránsito para visibilizar nuevamente el reclamo. “Las marchas no van a parar. Vamos a seguir pidiendo lo mismo: justicia por Thiago y por todos los niños maltratados”, señaló.
“No puedo asimilar cómo pueden tomar la decisión de mandar a una persona acusada de asesinar a un bebé de dos años a prisión domiciliaria”, expresó. La medida beneficia a María del Milagro Cuéllar Medina, de 20 años, madre de Thiago, mientras que Franco Funes, de 32 años, señalado como responsable de la muerte del niño, permanece con prisión preventiva. Según manifestó Altamirano: “Posiblemente salga también en 30 días con una prisión domiciliaria si encuentran un domicilio verificable”, sostuvo, al referirse a la situación procesal de Funes. “Nunca voy a aceptar que el asesino de mi hijo tenga el beneficio de estar cómodo en su casa”, afirmó.
Aparentemente, el motivo por el cual se habría concedido la prisión domiciliaria a la madre, sería que está cursando un embarazo. “Si es por eso, creo que hay mujeres embarazadas en las cárceles. No debería ser un impedimento para que siga donde debe estar”, manifestó.
Funcionaria bajo la lupa
Pero el reclamo de Altamirano no se limita a las últimas decisiones judiciales. Su mayor cuestionamiento apunta a lo que considera una sucesión de errores y omisiones de los organismos estatales encargados de proteger a los niños. Según relató, las señales de violencia contra Thiago comenzaron mucho antes de su muerte y fueron advertidas en reiteradas oportunidades. Pero nadie reaccionó, como en tantos otros casos de orden público. “Denuncias hubo muchas, desde el año pasado”, recordó.
Uno de los puntos más contundentes de la entrevista estuvo relacionado con su pedido de apartamiento de Carina Iradi, la funcionaria a cargo de la Secretaría de la Niñez. Altamirano dijo que no se trata de un reclamo nuevo, sino de una exigencia que viene sosteniendo en todas las manifestaciones y entrevistas realizadas desde el crimen. “Siempre pido lo mismo: que se aparte del cargo a Carina Iradi. Le pido al gobernador que vea qué va a hacer con ella”, sostuvo.
El padre acusó además a funcionarios del área de haber difundido información que, según afirmó, no se correspondía con su situación familiar. En particular, rechazó las versiones que lo señalaban como un progenitor que no se hacía cargo de sus hijos o que incumplía sus obligaciones económicas. “Salieron a decir cosas que no eran verdad”, cuestionó.
A su entender, el organismo tuvo oportunidades para intervenir antes de que ocurriera el desenlace fatal. Por eso, considera que las responsabilidades no deben limitarse a quienes están imputados en la causa penal, sino que también corresponde revisar la actuación de los funcionarios que recibieron las denuncias.
Nadie prestó atención
De acuerdo con su testimonio, la madre de Thiago ya tenía una prohibición judicial de ejercer violencia contra sus hijos. Pese a esa medida, el niño continuaba presentando lesiones. “Thiago siempre estaba golpeado, y la madre lo único que decía era que se había golpeado con la moto, con la bici, que se cayó o que saltaba en la cama. Pero esos no eran golpes de bicicleta. Lo estaban maltratando”, denunció.
Altamirano aseguró que tanto él como su propio padre (abuelo de Thiago) habían presentado denuncias por lesiones contra el pequeño. A su entender, esos antecedentes debieron haber generado una intervención más firme de los organismos de protección de la infancia. En ese contexto, volvió a señalar a la Secretaría de Niñez y Primera Infancia, a cargo de Carina Iradi, a la que responsabiliza por no haber atendido el padecimiento de Thiago. El padre sostuvo que, durante las entrevistas que mantuvo con personal del organismo, le aseguraban que los niños (eran dos hermanitos) estaban siendo supervisados. “En la Secretaría me decían que estaba todo bien. ¿No se dieron cuenta de que el chiquito estaba golpeado, que estaba temeroso?”, cuestionó.
También hizo referencia a las condiciones en las que, según su relato, vivían los niños. Afirmó que las pericias realizadas en el inmueble donde residían mostraron un ambiente deteriorado, con basura acumulada, objetos desordenados y todos los integrantes del grupo familiar durmiendo en una misma cama. “¿Esas cosas no son alertas para la Secretaría que vela por la niñez?”, insistió.
Denuncias falsas
Altamirano también reconstruyó las circunstancias que, según su testimonio, lo alejaron de sus hijos durante los meses anteriores al asesinato de Thiago. Aseguró que la madre presentó dos denuncias falsas en su contra y que, como consecuencia, se dictaron restricciones que le impidieron mantener el contacto habitual con el pequeño. “Dos denuncias falsas que me hizo la madre me alejaron de mi hijo. Yo lo tenía bien conmigo, tenía mis días y los iba a buscar, como cualquier persona que se separa y comparte la responsabilidad de sus hijos”, relató.
Según explicó, esas denuncias derivaron en medidas judiciales que limitaron su acercamiento, mientras él intentaba demostrar que las acusaciones no tenían fundamento. “No investigaron. Directamente a mí me dieron la perimetral, y mirá lo que pasó en ese tiempo”, lamentó.
“No puedo asimilar que a una mujer que asesinó a su hijo la beneficien con prisión domiciliaria. Posiblemente Funes salga también en 30 días con una prisión domiciliaria si encuentran un domicilio verificable”.
El padre insistió en que su hijo no murió como consecuencia de un accidente doméstico, tal como, según señaló, sostiene la defensa de uno de los imputados. Para fundamentar su postura, recordó que conocía perfectamente los hábitos del niño y negó que acostumbrara a saltar sobre la cama. “Thiago nunca saltaba en la cama. Es más, nunca se cayó de la cama. Lo que sí hacía era correr detrás de los conejos o los gatos en mi casa, y alguna vez se cayó jugando. Pero en la cama nunca saltó”, aseguró.
Además, sostuvo que existen elementos incorporados al expediente que, desde su perspectiva, respaldan la hipótesis de que el pequeño sufría maltrato desde tiempo atrás. En particular, mencionó conversaciones recuperadas de los teléfonos celulares de los imputados. “Hay una conversación donde ella le dice a Funes: ‘Bueno, volvamos, pero ya no le hagas más eso a Thiago’. Eso está en el expediente y lo puedo mostrar”, aseguró.
“A Tobías no lo veo”, dijo Altamirano
Altamirano también enfrenta el drama de la revinculación con Tobías, el hermano menor de Thiago, quién actualmente se encuentra con la abuela paterna. El hombre explicó que, aunque su hijo fue restituido al entorno paterno, él todavía no puede mantener contacto directo con el pequeño debido a un proceso judicial por las denuncias que hizo la madre y que, según él, son falsas.

