Elecciones en Israel: ¿Qué pasa si nadie obtiene la mayoría?
Las elecciones del martes en Israel no han dado la mayoría a ninguno de los dos grandes bloques: con más del 85% escrutado, el del primer ministro, Benjamín Netanyahu, suma 54 escaños y el opositor de Gadi Eisenkot, 49, mientras que los partidos árabes, con unos 17, aspiran a ser decisivos en la formación del próximo gobierno. Ningún grupo alcanza las 61 bancas necesarias para tener mayoría absoluta en la Knesset (Parlamento), de 120 diputados
Así, estos son los cuatro principales escenarios posibles según los analistas.
1. Se forma una coalición
Tras la proclamación oficial de resultados, en los próximos días, el presidente israelí, Isaac Herzog, pedirá a uno de los candidatos formar gobierno, aquel que considere mejor posicionado para agrupar al menos 61 diputados.
Con ello comienzan las negociaciones, que pueden ser arduas y prolongadas.
Los partidos árabes israelíes, en particular Raam, se han mostrado abiertos a trabajar con el bloque de Eisenkot, quien guardó distancia de ellos por considerar que podrían afectarlo en la campaña.
Para el bloque de Netanyahu, no hay un espacio claro para obtener más escaños, luego de que algunos partidos pequeños de derecha no lograron la votación mínima para acceder al parlamento.
Netanyahu tardó 58 días para formar su gobierno actual tras las elecciones de noviembre de 2022.
2. Un gobierno de minoría
Si ningún bloque alcanza los 61 escaños, se puede formar un gobierno de minoría, apoyándose en el respaldo puntual de determinados diputados.
En ese escenario, las dos listas árabes israelíes se perfilan como posibles árbitros de la situación.
El partido Raam, de Mansur Abás, ha dicho que está dispuesto a trabajar con el bloque de Eisenkot, y la Lista Unificada propuso brindar una “red de seguridad” a cualquier coalición que desaloje a Netanyahu del poder.
Pero durante la campaña, las principales figuras del bloque opositor se mostraron reacias a aliarse con los partidos árabes israelíes por la hostilidad de gran parte del electorado hacia ellos.
Netanyahu lo sabe bien y centró su campaña en una posible cooperación entre el bloque de Eisenkot y los partidos árabes, a los que presenta como la alianza de la “izquierda y los Hermanos Musulmanes” y como una amenaza para el Estado de Israel.
3. Un gobierno de unidad nacional
Esta hipótesis parece fantasiosa, dada la extrema polarización política en Israel. Pero la unión de partidos llamados “sionistas”, excluyendo a las formaciones árabes y ultrarreligiosas, es mencionada regularmente por los analistas.
Un sondeo publicado a mediados de octubre indicó que 55% de los consultados preferían un gobierno de unidad nacional a nuevas elecciones si nadie obtenía una mayoría clara.
Ese escenario tiene un precedente reciente: en 2020, Netanyahu y el centrista Benny Gantz alcanzaron, pese a su profunda enemistad, un acuerdo de división de poder después de tres elecciones en menos de un año, que preveía una rotación en el cargo de primer ministro. Esa alianza se deshizo al cabo de un año, por lo cual no hubo rotación.
Gadi Eisenkot, líder del partido de centro Yashar, ante sus seguidores. Foto: REUTERS Algunos medios han señalado los últimos días que el presidente Herzog maniobra entre bastidores para acercar a Netanyahu y Eisenkot, buscando repetir la experiencia en caso de estancamiento.
Pero esa hipótesis se toparía con un fuerte rechazo en ambos campos, especialmente en el bloque opositor, que convirtió los comicios en un referéndum sobre el primer ministro.
4. Estancamiento y nuevas elecciones
Si ningún candidato logra formar gobierno, Israel deberá volver a las urnas.
El país celebró cuatro elecciones entre abril de 2019 y marzo de 2021 debido a la incapacidad de los políticos de forjar una coalición duradera.
El candidato designado por el presidente tendrá, en principio, 28 días para formar una coalición con la posibilidad de una extensión de 14 días, aunque hay otras formas de evitar la convocatoria inmediata de nuevas elecciones.
Netanyahu continuaría como primer ministro mientras se define al nuevo gobierno. El actual jefe de gobierno podría buscar ese escenario con la idea de que la elevada participación árabe no se repita, ni tampoco la de los israelíes que volaron desde el extranjero para votar.
Para evitar que Netanyahu llegue a esos comicios como primer inistro en funciones, el bloque opositor podría intentar relevarlo a él y al presidente de la Knéset (Parlamento), que controla la agenda de la Cámara, antes de disolverla.
Fuente: AFP
Fijaciones.ar
PUBLICACIONES RELACIONADAS
Los Bolsonaro, una historia de poder, prisión y exilio
En noviembre comienzan los cortes de agua programados en Comodoro

