El comedor Alto Las Flores asiste a 52 familias y necesita más donaciones
Laura Aguirre contó a Crónica que la demanda crece y los alimentos no alcanzan para cubrir todas las necesidades. El espacio brinda almuerzos tres veces por semana, meriendas y asistencia ante situaciones urgentes, con el apoyo de voluntarios y colaboradores.
El comedor Alto Las Flores de Comodoro Rivadavia atraviesa una situación cada vez más difícil ante el aumento de la demanda y la falta de insumos para responder a todas las necesidades. Actualmente, 52 familias se acercan al lugar para retirar viandas y recibir asistencia, mientras que el equipo también acompaña a personas que atraviesan situaciones de urgencia.
En diálogo con Crónica, Laura Aguirre, referente del comedor, describió el panorama que enfrentan a diario y advirtió que, a pesar de los esfuerzos y las donaciones que reciben, los recursos no son suficientes para cubrir la demanda.
“Hoy cada vez hay más gente y más necesidad”, expresó. En ese sentido, cuestionó los prejuicios que suelen aparecer frente a quienes necesitan ayuda y señaló que, cuando alguien consigue una changa, cumple con sus responsabilidades, pero las oportunidades laborales no siempre están disponibles.
“Es mucha la necesidad. Hoy día tenemos 52 familias y, desgraciadamente, no nos alcanza. Por más que intentamos, intentamos, no nos alcanza”, sostuvo.

Preparan grandes cantidades de comida, pero no siempre alcanza
La cantidad de alimentos que necesitan para cocinar refleja la dimensión de la tarea. Aguirre explicó que utilizan alrededor de 15 paquetes de fideos cada vez que preparan comida, mientras que, cuando cocinan arroz, necesitan entre ocho y nueve paquetes.
Sin embargo, aún con esas cantidades, hay días en los que no pueden responder a todos los pedidos. “A veces hay gente que se queda sin comer porque no nos alcanza”, lamentó.
El comedor funciona los lunes, miércoles y viernes con el almuerzo, mientras que los martes y jueves ofrece la merienda. La intención es poder brindar asistencia todos los días, aunque sostener el funcionamiento durante tres jornadas de almuerzo ya representa un esfuerzo importante.
La referente remarcó que, para algunas personas, la vianda que retiran constituye la única comida del día. Por eso, intenta ayudar incluso a quienes ya reciben asistencia en otros lugares, pero no llegan a retirar sus alimentos. “Yo guardo un poquito para la noche para los nenes, aunque sea. Y bueno, yo le doy igual”, relató.
Llegan desde distintos barrios y también piden alojamiento
La demanda no proviene únicamente del sector donde está ubicado el comedor. Según contó Aguirre, se acercan vecinos de distintos puntos de Comodoro Rivadavia, incluso de zonas alejadas, que hacen el esfuerzo de llegar hasta el lugar para conseguir un plato de comida.
“Yo no le puedo decir a un abuelo que viene de otro barrio o a alguien que viene de otro lado que haga semejante esfuerzo para venir a buscar un plato de comida”, afirmó.
La necesidad es tal que, según describió, las personas comienzan a formar fila alrededor de las 10:30 u 11 de la mañana. Además, recibe llamados durante la noche de quienes preguntan si pueden acercarse al día siguiente o anotarse para recibir asistencia.
“¿Y qué le vas a decir? No. Tengo tantos chicos, tengo… somos tantos”, contó sobre la dificultad de tener que explicar que no siempre hay lugar o recursos para sumar a más personas.
La ayuda también se extiende a situaciones de emergencia. Aguirre relató que recientemente alojaron durante la noche a un joven que no tenía dónde quedarse. Aunque el comedor no cuenta con espacio suficiente para recibir personas, le ofrecieron un sillón para que no tuviera que pasar la noche en la calle.
“Yo no tengo lugar, pero un sillón le sirvió para no estar en la calle”, explicó sobre una asistencia que se resolvió en el momento, como tantas otras que surgen en el día a día.

El acompañamiento de comercios, instituciones y vecinos
Para sostener el funcionamiento, el comedor depende en gran medida de las donaciones y de la colaboración de personas, comercios e instituciones de la ciudad.
Aguirre agradeció especialmente el acompañamiento de Javier, de la pesquera, Musotto, Gammar, además de la Fundación Golfo, Gimnasia y Esgrima, distintas panaderías y vecinos que se acercan de manera anónima para llevar alimentos y otros elementos.
Entre las colaboraciones recientes, mencionó la donación de productos para la merienda que recibieron de Gimnasia y Esgrima. También destacó que el aporte de quienes colaboran resulta indispensable para mantener la asistencia. “Sin eso no podríamos hacer lo posible”, señaló.
La referente invitó a la comunidad a acercarse al comedor para conocer de primera mano el trabajo que realizan y la cantidad de personas que necesitan ayuda. “Yo quiero que ustedes hoy vean la realidad. Porque yo te puedo decir: tengo 10 familias, 20. Pero que ustedes lo vean para que la gente… Yo siempre digo: ‘Vengan al horario que nosotros estamos entregando la comida o la merienda’. Y ahí se ve la realidad de lo que es”, manifestó.
Un equipo de voluntarios que sostiene la tarea
Además de la entrega de alimentos, el comedor desarrolla distintas actividades para acompañar a las familias y fortalecer los vínculos con la comunidad.
Aguirre destacó especialmente el compromiso de las voluntarias que la acompañan y de los vecinos que colaboran con las tareas cotidianas. Incluso, señaló que un albañil del barrio se encuentra ayudando con los trabajos en la cocina. “Tengo un equipo que vale oro. Están siempre acá, al pie del cañón todas y, bueno, sin ellos no podría”, expresó.
También contó que quienes reciben ayuda participan de las tareas cuando hace falta. Como ejemplo, recordó una jornada en la que el lugar sufrió las consecuencias de la lluvia y debieron pedir colaboración para ordenar y limpiar el depósito. “Necesito que me ayuden a ordenar, sacar todas las cosas. Bueno, había que limpiarlo y ellos estaban”, relató, al remarcar que la solidaridad se construye entre todos.
Entre las próximas actividades, el comedor tiene previsto celebrar el Día de la Madre este viernes, luego de suspender el encuentro previsto para la semana anterior por las condiciones climáticas. Además, recientemente realizaron una capacitación en reanimación cardiopulmonar (RCP) y mantienen reuniones familiares de la iglesia Vanguardia todos los miércoles por la noche.
“Estamos todo el día haciendo algo y tratando de ayudar para la gente”, resumió Aguirre.
Cómo colaborar con el comedor Alto Las Flores
Ante el crecimiento de la demanda, el comedor necesita continuar recibiendo donaciones de alimentos e insumos para sostener las viandas, las meriendas y la asistencia a quienes atraviesan situaciones difíciles.
Las personas interesadas en colaborar pueden comunicarse con Laura Aguirre al 2974619383. También pueden ubicar el espacio en los mapas buscando Comedor Alto Las Flores.

