Derrota aplastante de los republicanos en EE.UU.: los demócratas capturan el control total del Congreso y jaquean el futuro político de Donald Trump

Las elecciones de mitad de término de 2026 en Estados Unidos se transformaron en una pesadilla política para la administración de Donald Trump y el movimiento “Make America Great Again” (MAGA). Con una serie de resultados calificados de históricos y de proporciones monumentales, el Partido Demócrata logró una victoria aplastante que le permitió capturar el control absoluto de ambas cámaras del Congreso, arrebatándole al oficialismo el dominio del Senado y de la Cámara de Representantes.
La magnitud de la derrota quedó reflejada en la pérdida de plazas consideradas inexpugnables para los conservadores. En un giro geográfico y político sin precedentes en décadas, los demócratas consiguieron victorias resonantes en estados profundamente republicanos como Texas, Kansas y Carolina del Sur. Analistas internacionales coinciden en que este desplome responde al descontento generalizado de los votantes ante las presiones inflacionarias, el costo de vida, el alza en los combustibles y el desgaste de la gestión presidencial.
Para la familia Trump y su círculo íntimo, este revés representa mucho más que una simple derrota legislativa: quiebra la narrativa de invencibilidad electoral del liderazgo trumpista y abre un profundo debate interno sobre la continuidad de su hegemonía dentro del partido de cara a los próximos años. Con un Congreso totalmente opositor, la capacidad del mandatario para impulsar sus nombramientos y su agenda política durante los dos años restantes de mandato queda prácticamente paralizada, dando inicio a un período de extrema debilidad institucional para la Casa Blanca.

