Caminando con el diablo: un thriller rural que indaga en la culpa y la pérdida en la España de los ochenta
El cineasta Rubén Pérez Barrena debuta en el largometraje con Caminando con el diablo, un thriller rural ambientado en la España de los años ochenta que sitúa en el centro del relato la desaparición de un niño y las consecuencias emocionales que este suceso provoca en su entorno más cercano. La producción cuenta con la participación de RTVE y está respaldada por la productora La Canica Films.
La trama se desarrolla en un contexto marcado por la dureza del paisaje y el aislamiento. Miguel y Alicia arrastran desde hace años la desaparición de su hijo Gabriel. Para él, aquella noche de alcohol en la que perdió el rastro del menor se convierte en un peso constante que alimenta un sentimiento de culpa persistente. Para ella, el suceso marca una ruptura irreversible en la pareja, hasta el punto de considerar que quien dejó de existir aquel día fue su marido.
El matrimonio protagonista está interpretado por Tamar Novas y Marina Salas. Novas, ganador del Premio Goya a Mejor Actor Revelación por Mar adentro y nominado a los Goya 2026 como Mejor Actor de Reparto por Rondallas, encarna a un hombre consumido por el remordimiento. Salas, conocida por títulos como El Cover o Saben aquell, da vida a una mujer que canaliza el dolor desde una perspectiva distinta, marcada por la distancia emocional.
El reparto se completa con Iván Marcos, Annick Weerts y Alban Petit, que contribuyen a articular un relato coral donde el entorno adquiere un peso determinante en el desarrollo de los acontecimientos.
Un cruce de caminos que precipita el conflicto
En paralelo a la historia de Miguel y Alicia, la película introduce a Philippe, un niño francés de diez años que viaja en caravana junto a sus padres por territorio español. Este desplazamiento, en apariencia ajeno al drama principal, se convierte en el elemento que conecta ambas líneas narrativas. El encuentro entre las dos familias desencadena una cadena de decisiones que conducen a un viaje sin retorno hacia el lado más oscuro del ser humano.
Rodaje y equipo técnico
El rodaje se llevó a cabo en Zaragoza, en la comarca de Los Monegros y en distintas localizaciones de la Comunidad de Madrid. Según la productora, estos escenarios contribuyen a consolidar una puesta en escena árida y asfixiante que acompaña el pulso psicológico del relato. La elección de paisajes abiertos y secos refuerza la sensación de desamparo que atraviesa la historia.
En el apartado técnico, la película ha contado con profesionales de amplia trayectoria. La dirección de fotografía corre a cargo de Javier García-Salmones, mientras que la música original está firmada por Juanjo Javierre. El diseño de sonido ha sido desarrollado por Sergio Bürman y Pelayo Gutiérrez. Al frente de la producción se sitúa Beatriz Bodegas, ganadora del Goya a Mejor Película por Tarde para la ira y nominada en los Goya 2026 en la categoría de Mejor Cortometraje por Sexo a los 70.
Caminando con el diablo llegará a los cines el 6 de marzo, incorporándose a la cartelera como una propuesta que combina thriller y drama psicológico con una ambientación rural en la España de los años ochenta. @mundiario
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