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Escándalo en los BAFTA: la BBC investiga por qué no editó un insulto racial

La 79.ª edición de los premios BAFTA se ha visto ensombrecida por una grave falla en la cadena de edición de la BBC. Durante la gala, el activista John Davidson, cuya vida inspiró la película I Swear, sufrió varios tics vocales involuntarios propios de su síndrome de Tourette. El momento más crítico ocurrió cuando los actores Michael B. Jordan y Delroy Lindo presentaban un galardón. En ese instante, Davidson gritó un insulto racial que, a pesar de que la ceremonia se emitía con dos horas de retraso, no fue eliminado de la retransmisión lineal ni de la plataforma iPlayer.

La BBC ha calificado el suceso como un “grave error” y ha ordenado una investigación interna acelerada. Por su parte, la organización BAFTA ha tenido que aclarar que el micrófono situado cerca de Davidson era de análisis ambiental y no estaba conectado a la emisión principal, descartando que se buscara amplificar sus tics de forma deliberada. El propio Davidson ha expresado su malestar, aclarando que sus palabras son una respuesta neurológica y no reflejan sus creencias personales.

El dilema ético: inclusión frente a responsabilidad editorial

El incidente ha abierto un complejo debate sobre la gestión de eventos en directo y el deber de cuidado hacia las personas con discapacidades neurológicas. El presentador de la gala, Alan Cumming, ya había pedido comprensión al inicio de la noche sobre la naturaleza de los tics de Davidson. Sin embargo, la crítica se centra ahora en la negligencia de la BBC por permitir que un insulto de ese calibre permaneciera disponible en su servicio de streaming durante horas, hiriendo la sensibilidad de los espectadores y de los actores presentes.

Un febrero convulso para la televisión británica

Este escándalo llega en un momento delicado para el ente público, que ya arrastraba tensiones por la cobertura de otros eventos masivos este mes. La controversia de los BAFTA se suma a una agenda de febrero de 2026 donde el cine y la televisión están bajo la lupa. Mientras el público sigue llenando las salas para ver el fenómeno de Sydney Sweeney en ‘La Empleada’, la industria se pregunta si el recorte de personal en las áreas de edición está comprometiendo la ética de las grandes retransmisiones nacionales.

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