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La propuesta fue presentada en el Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría y plantea protocolos de convivencia, controles veterinarios y medidas de higiene. Tucumán ya cuenta con un antecedente normativo.

Ingresar a una residencia geriátrica puede significar un cambio profundo en la vida cotidiana de una persona mayor. Entre las modificaciones que pueden producirse aparece también una posible separación de sus mascotas, animales que en muchos casos forman parte de su rutina y de su entorno afectivo desde hace años.

Frente a esta situación, una iniciativa presentada en el marco del Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría busca que los adultos mayores puedan mantener el vínculo con sus perros y gatos al ingresar a una residencia.

La propuesta es impulsada por el Sindicato de Trabajadores Caninos y plantea avanzar hacia un modelo que permita la convivencia entre residentes y animales bajo determinadas condiciones de seguridad, higiene y bienestar.

Una propuesta para evitar la separación

El planteo parte de considerar que las mascotas pueden ocupar un lugar significativo en la vida cotidiana de las personas mayores. La separación, según los impulsores de la iniciativa, puede representar una pérdida adicional en un momento de transición hacia una residencia.

Matías Tomsich, secretario general del Sindicato de Trabajadores Caninos, sostuvo que el concepto de familia también puede incluir a los animales de compañía y señaló que el objetivo es evitar que una persona mayor tenga que separarse de su mascota al ingresar a un geriátrico.

La propuesta no plantea simplemente permitir el ingreso de animales sin condiciones. Por el contrario, contempla la elaboración de protocolos destinados a establecer pautas de convivencia y cuidado.

Controles veterinarios y normas de convivencia

Uno de los puntos centrales es garantizar que la presencia de animales no afecte la salud ni la seguridad de otros residentes.

Para eso, el esquema propuesto contempla controles veterinarios, condiciones sanitarias, normas de higiene y pautas de convivencia dentro de las instituciones.

También se plantea la participación de profesionales especializados, como paseadores y adiestradores, para acompañar el cuidado de los animales cuando sea necesario. Los impulsores de la iniciativa sostienen que el Estado debería participar en la articulación y eventual financiamiento de estos servicios.

De esta manera, la propuesta busca compatibilizar el derecho de las personas mayores a conservar vínculos significativos con la necesidad de garantizar condiciones adecuadas para todos los residentes y trabajadores de las instituciones.

Qué beneficios señalan los impulsores

La iniciativa también se apoya en estudios y experiencias vinculadas con la interacción entre personas mayores y animales.

Según información presentada durante el Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría, la presencia de animales puede contribuir a reducir el estrés y favorecer la socialización. Los impulsores también señalan posibles beneficios sobre el bienestar cotidiano de los residentes.

Además, la propuesta contempla el desarrollo de intervenciones asistidas con animales, una modalidad que utiliza la interacción con animales dentro de determinados abordajes y actividades.

Otro de los objetivos planteados es promover la adopción de perros y gatos provenientes de refugios, siempre que las condiciones de la residencia y las características del animal permitan una convivencia adecuada.

Un dato sobre el personal de los geriátricos

La iniciativa también pone el foco en quienes trabajan diariamente en las residencias.

Un estudio presentado durante el congreso y difundido por sus impulsores indicó que el 88% del personal de salud y asistencia consultado manifestó estar muy de acuerdo con la presencia de un animal de compañía en las residencias y señaló que la interacción con animales podía mejorar el ambiente laboral.

Se trata de un dato correspondiente al estudio presentado por los impulsores de la propuesta, por lo que debe interpretarse dentro de ese contexto y no como una medición general de todos los trabajadores de geriátricos del país.

Tucumán ya tiene un antecedente

La propuesta nacional tiene además un antecedente concreto en Tucumán.

En 2023, la Legislatura provincial modificó la normativa sobre residencias geriátricas para permitir que estos establecimientos autoricen la visita de perros y gatos que hayan sido mascotas de las personas residentes.

La norma también contempla que las residencias puedan adoptar uno o más perros o gatos de compañía para la población alojada, siempre garantizando las condiciones de sanidad, seguridad y bienestar de los adultos mayores.

El antecedente tucumano forma parte de las experiencias que, según los impulsores de la iniciativa presentada en el Congreso de Gerontología y Geriatría, podrían servir como referencia para extender este tipo de medidas a otras jurisdicciones.

No se trata todavía de una ley nacional

Un punto importante es diferenciar la propuesta de una legislación vigente.

La iniciativa presentada en el Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría busca impulsar este modelo en distintas jurisdicciones, pero no significa que actualmente exista una ley nacional que obligue a todos los geriátricos del país a aceptar mascotas.

De hecho, existen antecedentes legislativos anteriores en el Congreso Nacional relacionados con la vinculación entre adultos mayores y animales. En 2023, por ejemplo, se presentó un proyecto de resolución para promover programas de vinculación terapéutica de personas mayores con perros en establecimientos geriátricos.

A nivel provincial, en cambio, ya hay experiencias concretas, como la normativa vigente en Tucumán.

Una discusión que combina derechos, bienestar y cuidado animal

La propuesta abre un debate sobre cómo deberían diseñarse las residencias para adultos mayores y qué lugar pueden ocupar los vínculos afectivos en esos espacios.

Para sus impulsores, permitir la convivencia con mascotas puede ayudar a preservar rutinas y vínculos significativos. Al mismo tiempo, cualquier implementación requiere contemplar cuestiones sanitarias, veterinarias, de infraestructura y convivencia entre residentes.

El desafío consiste en establecer criterios que permitan garantizar el bienestar de las personas mayores sin descuidar la seguridad, la salud y el bienestar de los animales ni las condiciones laborales de quienes trabajan en las residencias.

Por ahora, la iniciativa se encuentra en una etapa de propuesta y difusión. Su eventual aplicación a nivel nacional requeriría definir el marco normativo correspondiente y establecer protocolos concretos para cada tipo de residencia.

La experiencia de Tucumán constituye, en ese contexto, uno de los antecedentes argentinos que ya incorporó formalmente la posibilidad de mantener el contacto entre personas mayores y animales de compañía dentro de las residencias geriátricas.

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