El centenario de un corazón franciscano: Salta se prepara para honrar al Padre Honorato Pistoia
No fue simplemente un sacerdote; fue un puente. En una Salta que muchas veces camina entre lo solemne y lo pasional, el Padre Benito Honorato Pistoia logró la alquimia perfecta: llevar la paz franciscana a los tablones del estadio y la disciplina del aula al corazón de los barrios. Este jueves 7 de mayo, al cumplirse el centenario de su natalicio, la ciudad no solo recordará a un clérigo, sino a un pilar de la identidad social y deportiva que dejó una huella indeleble en generaciones de salteños.
La conmemoración, impulsada con fervor por la comisión de ex alumnos del Instituto Padre Gabriel Tomassini, busca rescatar la vigencia de un hombre cuya vida fue un testimonio constante de “Paz y Bien”. La invitación es abierta a una comunidad que todavía lo reconoce en los colores de Juventud Antoniana y en la formación ética de miles de jóvenes que pasaron por sus manos.
Una jornada de gratitud y fe
El programa de actos se ha diseñado para reflejar las dos grandes casas del Padre Honorato: el altar y la calle.
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A las 9.00: El epicentro del homenaje será la Basílica de San Francisco. Allí se celebrará una Santa Misa que promete ser un encuentro de nostalgia y espiritualidad. Se espera la presencia de referentes eclesiásticos, antiguos discípulos y representantes de diversas instituciones civiles que fueron marcadas por su labor pastoral.
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A las 11.00: El tributo se trasladará al monumento erigido en su honor, ubicado en la intersección estratégica de Avenida Hipólito Yrigoyen y calle Urquiza. En ese punto neurálgico de la ciudad, se realizará el acto central para recordar su faceta como guía espiritual y su rol fundamental en el desarrollo del compromiso social en la provincia.
Un legado que trasciende el tiempo
Hablar del Padre Honorato Pistoia es hablar de un compromiso inquebrantable con la juventud. Su obra altruista no se limitó al ámbito religioso; fue un gestor de sueños y un promotor de los valores humanos a través del deporte y la educación. Para los organizadores, este centenario es la excusa perfecta para que las nuevas generaciones descubran la trascendencia de su figura.
“Su labor trascendió los muros del convento para fundirse en el corazón del pueblo”, señalan desde la organización. Y es que, a cien años de su nacimiento, la figura del Padre Pistoia sigue siendo un símbolo de fraternidad y servicio, una brújula ética necesaria en los tiempos que corren.
La invitación está extendida a todos los salteños, hinchas, vecinos y medios de comunicación que deseen ser parte de este tributo histórico. La cita es este jueves, para asegurar que la llama de su obra, esa que convirtió el trabajo social en una forma de oración, no se apague nunca.

