Microplásticos en el aire: la contaminación invisible que preocupa a la ciencia
Nuevos estudios reducen las estimaciones sobre la cantidad de plástico suspendido en la atmósfera, aunque persisten las dudas sobre sus efectos en la salud humana
Durante años, la contaminación por microplásticos estuvo asociada principalmente a los océanos, los alimentos y el agua potable. Sin embargo, en la actualidad los científicos advierten que estas diminutas partículas también forman parte del aire que respiramos diariamente.
Aunque recientes investigaciones corrigieron a la baja las estimaciones sobre la cantidad de microplásticos presentes en la atmósfera, los expertos coinciden en que la exposición es real y que todavía quedan numerosas preguntas sin responder acerca de sus posibles consecuencias para la salud.
¿Qué son los microplásticos?
Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros de diámetro que se generan por la degradación de objetos plásticos o por la liberación directa de pequeñas partículas provenientes de distintos materiales.
En el aire, estas partículas pueden permanecer suspendidas durante largos períodos y ser transportadas por el viento a grandes distancias antes de depositarse sobre ciudades, campos, ríos y océanos.
Las nuevas cifras: menos de lo que se creía
Un estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature revisó las estimaciones realizadas durante los últimos años y concluyó que la cantidad de microplásticos presentes en la atmósfera sería considerablemente menor que la calculada inicialmente.
Mientras algunos modelos matemáticos proyectaban hasta 10 millones de toneladas de microplásticos flotando cada año en el aire, las nuevas mediciones directas estiman una cifra cercana a las 4.500 toneladas anuales.
Según las investigadoras Ria Devereux y Karina Corada-Pérez, de la University of East London, las primeras proyecciones sobrestimaron las emisiones porque se basaban en datos incompletos sobre la cantidad de partículas liberadas por neumáticos, textiles y otras fuentes.
¿De dónde provienen estas partículas?
Los científicos identifican múltiples orígenes de los microplásticos presentes en la atmósfera.
Entre las principales fuentes se encuentran:
- El desgaste de los neumáticos durante la circulación de vehículos.
- Las fibras desprendidas por prendas confeccionadas con poliéster y otros tejidos sintéticos.
- Alfombras, cortinas y tapizados.
- El polvo urbano.
- La erosión de residuos plásticos presentes en el ambiente.
- Algunas actividades agrícolas e industriales.
En ambientes cerrados, los textiles sintéticos representan una de las principales fuentes de contaminación.
¿Cuántos microplásticos respiramos por día?
A pesar de los avances en la investigación, todavía no existe una respuesta precisa.
Los especialistas explican que actualmente no hay un estándar internacional para medir la concentración de microplásticos en el aire.
Algunos laboratorios utilizan bombas para capturar partículas en suspensión, mientras que otros analizan el polvo acumulado sobre superficies. Además, las partículas más pequeñas continúan siendo extremadamente difíciles de detectar con los equipos disponibles.
Por ese motivo, los resultados obtenidos por distintos estudios no siempre son comparables.
¿Representan un riesgo para la salud?
En los últimos años, distintas investigaciones detectaron microplásticos en:
- Pulmones.
- Sangre.
- Placenta.
- Hígado.
- Tejido cerebral.
Sin embargo, los científicos aclaran que la presencia de estas partículas no implica necesariamente que provoquen enfermedades.
Hasta el momento no existen evidencias concluyentes que demuestren que los niveles habituales de exposición generen daños específicos en la salud humana.
Experimentos realizados en laboratorio observaron inflamación celular y otras alteraciones, aunque los expertos advierten que esas condiciones no siempre representan lo que ocurre en la vida cotidiana.
Además, algunos trabajos pudieron haber sobreestimado la presencia de microplásticos debido a limitaciones metodológicas y a interferencias durante los análisis de laboratorio.
Cómo reducir la exposición
Aunque resulta imposible evitar completamente el contacto con los microplásticos, los especialistas recomiendan adoptar algunas medidas que podrían disminuir la exposición cotidiana:
- Ventilar regularmente los ambientes.
- Aspirar el polvo con filtros de alta eficiencia.
- Reducir el uso de utensilios plásticos sometidos al calor.
- Preferir recipientes de vidrio, acero inoxidable o cerámica.
- Elegir prendas de fibras naturales cuando sea posible.
- Evitar el uso excesivo de secadoras para ropa sintética.
Una investigación que recién comienza
La comunidad científica coincide en que todavía quedan numerosas incógnitas por resolver.
Entre las principales prioridades se encuentran el desarrollo de protocolos internacionales para medir los microplásticos presentes en el aire y la realización de estudios de seguimiento a largo plazo que permitan conocer con mayor precisión sus efectos sobre la salud humana, los animales y los ecosistemas.
Si bien las cifras más alarmistas difundidas en años anteriores fueron corregidas, la presencia de microplásticos en el ambiente continúa representando uno de los grandes desafíos ambientales del siglo XXI. Comprender cómo ingresan al organismo, cuánto tiempo permanecen y cuáles son sus posibles consecuencias será clave para diseñar futuras estrategias de prevención y protección de la salud pública.


