Más de la mitad de los jóvenes tuvo problemas de salud mental durante el último año: el cansancio fue el síntoma más frecuente
El 54,7% de los jóvenes españoles manifestó haber atravesado algún problema psicológico, psiquiátrico o de salud mental
Más de la mitad de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años manifestó haber atravesado algún problema psicológico, psiquiátrico o de salud mental durante el último año. El dato surge del Barómetro Juventud, Salud y Bienestar 2025, elaborado por el Centro Reina Sofía de Fad Juventud con la colaboración de la Fundación Mutua Madrileña.
La investigación se realizó mediante una encuesta online a 1.511 jóvenes de entre 15 y 29 años de toda España y forma parte de una serie de estudios bienales que comenzó en 2017. Su objetivo es analizar la evolución de la salud física, mental y social de la población joven.
El 54,7% afirmó haber tenido algún problema de salud mental durante los 12 meses anteriores. Aunque el porcentaje representa una mejora respecto de las mediciones de 2021 y 2023, continúa siendo muy superior al registrado en 2017.
El cansancio supera a la ansiedad
Uno de los datos que más llama la atención del informe está relacionado con la manera en que se manifiesta el malestar.
A diferencia de lo que podría suponerse, la ansiedad no fue el síntoma más mencionado.
El primer lugar correspondió al cansancio y la falta de energía, señalado por el 52,3% de los jóvenes. Le siguieron la falta de concentración, con el 47,6%, y la tristeza, con el 45%.
La lista continúa con la falta de interés, mencionada por el 44,4%, mientras que la incertidumbre y el insomnio también superaron el 40%.
Los principales síntomas
- Cansancio y falta de energía: 52,3%
- Falta de concentración: 47,6%
- Tristeza: 45%
- Falta de interés: 44,4%
- Incertidumbre: más del 40%
- Insomnio: más del 40%
Los investigadores remarcan que estos indicadores deben interpretarse con cautela. Experimentar cansancio, tristeza, insomnio o dificultades para concentrarse no significa necesariamente tener un trastorno de salud mental.
Se trata de síntomas y experiencias declaradas por los participantes que permiten conocer cómo se expresa el malestar entre la población joven. Los diagnósticos requieren una evaluación realizada por profesionales de la salud.
La ansiedad sí aparece como el diagnóstico más frecuente
El panorama cambia cuando se analizan los problemas de salud mental que fueron diagnosticados por profesionales.
Según el estudio, el 42,8% de los jóvenes afirmó haber recibido alguna vez un diagnóstico relacionado con su salud mental.
Los trastornos de ansiedad, pánico o fobias fueron los más frecuentes, con el 17,9%. En segundo lugar apareció la depresión, con el 15,7%, y luego el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), con el 9,2%.
La ansiedad fue además el único de los principales diagnósticos que aumentó respecto de la medición anterior: pasó del 15,9% en 2023 al 17,9% en 2025.
En cambio, los diagnósticos de depresión descendieron desde el 17,7% registrado en 2023 hasta el 15,7% en 2025.
Una mejora respecto de los años posteriores a la pandemia
Aunque los números continúan siendo elevados, el estudio también registra una evolución favorable en varios indicadores.
El 54,7% que manifestó haber atravesado problemas de salud mental representa una reducción respecto de años anteriores. Fad Juventud considera que existe una leve recuperación tras los peores años de la pandemia, aunque el nivel de malestar continúa siendo elevado.
La diferencia respecto de 2017 resulta especialmente significativa: el porcentaje actual es prácticamente el doble del registrado al comienzo de la serie.
Al mismo tiempo, el 65% de los jóvenes considera que su estado de salud es bueno o muy bueno, el mejor resultado obtenido desde la pandemia.
Buscar ayuda sigue siendo una dificultad
Uno de los principales desafíos identificados por la investigación es el acceso a la asistencia profesional.
El hecho de reconocer un problema no necesariamente se traduce en una consulta con un psicólogo, psiquiatra u otro profesional de la salud.
Entre los obstáculos aparecen las dificultades económicas y la percepción de que el problema puede resolverse sin ayuda profesional.
Esta brecha entre el malestar experimentado y la búsqueda de asistencia constituye uno de los puntos centrales para comprender la situación de la salud mental juvenil.
La soledad también aparece como un factor de preocupación
El informe no analiza únicamente los síntomas vinculados con la salud mental, sino también otros aspectos del bienestar.
Uno de los datos destacados es la soledad no deseada, que alcanza al 87,5% de los jóvenes en algún grado. Una cuarta parte afirma experimentarla con frecuencia, con una incidencia especialmente marcada entre las mujeres y las personas de entre 20 y 24 años.
Los investigadores consideran que el bienestar juvenil debe analizarse desde una perspectiva amplia, teniendo en cuenta no solamente los diagnósticos clínicos, sino también las relaciones sociales, las condiciones de vida, las expectativas de futuro y las experiencias cotidianas.
Pensamientos suicidas: un indicador que requiere especial atención
Otro de los datos incluidos en el Barómetro está relacionado con los pensamientos suicidas.
El 43% de los jóvenes afirmó haber tenido pensamientos suicidas alguna vez, frente al 48,9% registrado en 2023. A su vez, el 7,6% señaló haberlos experimentado con frecuencia.
Se trata de un indicador particularmente sensible que no debe interpretarse como una medida equivalente a intentos de suicidio ni a diagnósticos psiquiátricos.
Su inclusión en el estudio busca dimensionar una de las expresiones más graves del malestar psicológico entre la población joven.
También hay señales positivas
El escenario descrito por el Barómetro no es exclusivamente negativo.
Además de la mejora en la percepción general de la salud, el estudio detectó un aumento de determinados hábitos saludables.
La percepción de llevar una vida saludable alcanzó el 68%, mientras que la práctica frecuente de ejercicio físico aumentó de 21,1% en 2021 a 42,6% en 2025.
También aumentó el interés por la alimentación: el 56,2% afirmó cuidarla mucho o bastante.
Sin embargo, paralelamente creció la preocupación por la imagen personal. El porcentaje de jóvenes muy o bastante preocupados por su imagen pasó del 20,5% en 2023 al 35,9% en 2025, con una incidencia especialmente marcada entre las mujeres y los más jóvenes.
Un estudio que permite observar casi una década de cambios
El Barómetro Juventud, Salud y Bienestar se realiza de manera bienal desde 2017 y permite comparar la evolución de distintas dimensiones de la vida de los jóvenes españoles.
La edición 2025 constituye el quinto relevamiento de la serie y ofrece una mirada longitudinal sobre casi una década de cambios en la salud física, mental, emocional y social.
El estudio muestra así una realidad compleja: hay indicadores que mejoran, pero la salud mental continúa representando uno de los principales desafíos para la juventud.
El dato detrás del dato
El 54,7% no significa que más de la mitad de los jóvenes tenga necesariamente un trastorno mental diagnosticado. El porcentaje representa a quienes afirmaron haber experimentado algún problema psicológico, psiquiátrico o de salud mental durante el último año.
La diferencia es importante porque permite evitar una interpretación incorrecta de las estadísticas.
Del mismo modo, que el cansancio sea el síntoma más frecuente no significa que sea, por sí solo, una enfermedad. El cansancio puede estar relacionado con múltiples factores físicos, emocionales, sociales o de estilo de vida y requiere una evaluación profesional cuando es persistente o afecta significativamente la vida cotidiana.
El estudio permite, en cambio, identificar cómo perciben los propios jóvenes su bienestar y cuáles son las manifestaciones de malestar que aparecen con mayor frecuencia.
Una señal de alerta que convive con una recuperación
Los resultados del Barómetro 2025 dejan una conclusión doble.
Por un lado, existe una mejora respecto de los años más críticos posteriores a la pandemia y aumenta la cantidad de jóvenes que considera buena su salud.
Por otro, el 54,7% que manifestó haber atravesado algún problema de salud mental durante el último año, junto con los niveles de soledad y otros indicadores de malestar, muestran que el problema continúa teniendo una dimensión importante.
La ansiedad sigue siendo el diagnóstico profesional más frecuente, pero el síntoma cotidiano que encabeza el relevamiento es otro: el cansancio y la falta de energía.
Los datos, en conjunto, refuerzan la importancia de abordar la salud mental juvenil desde una perspectiva integral, que contemple la prevención, el acceso a profesionales, las condiciones económicas y sociales y las redes de apoyo.
Fuente: Barómetro Juventud, Salud y Bienestar 2025, Centro Reina Sofía de Fad Juventud y Fundación Mutua Madrileña.

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