La increíble historia de la actriz que convivió con un león en su casa y dejó que durmiera junto a su hija

Lo que para cualquiera sería una escena de película, para la actriz Tippi Hedren fue parte de su vida cotidiana. La recordada protagonista de Los pájaros, el clásico de Alfred Hitchcock, llegó a convivir durante años con un león africano llamado Neil, que no solo recorría libremente su casa, sino que también compartía momentos con su hija, la actriz Melanie Griffith.
Todo comenzó a fines de la década de 1960, cuando Hedren y su entonces esposo, el productor Noel Marshall, viajaron a África para filmar dos producciones. Allí quedaron impactados por la situación de los grandes felinos y decidieron realizar una película que promoviera la conservación de la fauna salvaje. Para lograr que las escenas fueran lo más naturales posible, recibieron una recomendación inesperada: convivir con los animales antes del rodaje.

Así fue como Neil llegó a convertirse en un integrante más de la familia. Las imágenes de la época muestran al enorme león descansando en el living, buscando comida en la heladera, caminando por toda la casa e incluso durmiendo en la cama junto a Melanie Griffith, que entonces tenía apenas 14 años. También quedó inmortalizada una fotografía de Tippi Hedren leyendo el diario apoyada sobre la melena del animal.

Con el paso del tiempo, la familia sumó más felinos y terminó mudándose a Shambala, un enorme predio ubicado en California donde criaban leones, tigres y otras especies salvajes. Ese lugar también fue el escenario de Roar (El gran rugido), una película considerada una de las producciones más peligrosas de la historia del cine. Durante el rodaje, que se extendió por varios años, gran parte del elenco y del equipo técnico sufrió heridas provocadas por los propios animales. Melanie Griffith, por ejemplo, fue atacada por una leona y debió someterse a una cirugía reconstructiva en el rostro.

Aunque la película fue un fracaso comercial, marcó un antes y un después en la vida de Hedren. A partir de esa experiencia creó la Fundación Roar y convirtió Shambala en un santuario para grandes felinos rescatados, dedicando gran parte de su vida a la protección de estas especies.
Las fotografías de Neil acostado en un sofá, recorriendo la casa o compartiendo la cama con Melanie Griffith siguen sorprendiendo décadas después y continúan siendo uno de los capítulos más insólitos de la historia de Hollywood.

