A horas de la elección, Alma y Florencia viven con emoción el sueño de ser reinas
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A horas de la elección, Alma y Florencia viven con emoción el sueño de ser reinas

Las candidatas de la Asociación Alemana y del Centro de Residentes Chilenos compartieron con Crónica cómo atraviesan los últimos días antes de la gran noche, el vínculo con sus familias y colectividades y la amistad que construyeron entre las postulantes.

A pocos días de la elección de la Reina Nacional de las Comunidades Extranjeras y Embajadora de la Diversidad Cultural del Chubut, las candidatas atraviesan una etapa marcada por los nervios, la emoción y, sobre todo, el acompañamiento de sus respectivas colectividades.

En diálogo con Crónica, Alma Tobar, representante de la Asociación Alemana, y Florencia Videla, del Centro de Residentes Chilenos, contaron cómo viven el camino hacia una noche que, más allá del resultado, ya se convirtió en una experiencia significativa para ambas.

Alma forma parte de la colectividad alemana desde hace 11 años, mientras que Florencia se incorporó al Centro de Residentes Chilenos hace cuatro. Las dos coinciden en que el apoyo de sus comunidades fue fundamental para transitar estos últimos días. 

“Estoy renerviosa, pero estoy muy contenta y muy agradecida con mi colectividad, que me está apoyando un montón”, contó Alma, quien destacó especialmente la ayuda recibida con los trajes, la coreografía y la música. Para ella, sentir el respaldo de su gente “es emocionante”.

Florencia también reconoció que los nervios están presentes, pero aseguró estar “muy, muy feliz”. En ese sentido, destacó el acompañamiento de la colectividad y de las personas que confiaron en ella para asumir esta representación.

Un sueño que llegó de manera inesperada

Para Alma, convertirse en candidata a reina no fue algo que hubiera imaginado desde pequeña. Su vínculo con la colectividad comenzó cuando era muy joven y, en aquel momento, ser reina no estaba dentro de sus posibilidades. “No soñé nunca con ser reina porque yo empecé en la colectividad de muy chica y en ese momento, si no tenías ascendencia, no podías ser reina”, explicó. Por eso, recibir la propuesta fue una sorpresa y, al mismo tiempo, un gran honor. 

“Es un honor que me hayan elegido para representarlos este año. Me pone muy, muy feliz. Me tomó de sorpresa, pero fue muy lindo que hayan considerado y estar ahí contando los años para que llegue justo a ser reina”, expresó.

Florencia, en cambio, había observado desde otras colectividades la figura de las reinas y alguna vez pensó que sería hermoso ocupar ese lugar, aunque nunca creyó que ella pudiera llegar a ser elegida. “Siempre veía esto de ‘ay, qué lindo, qué sueño, qué hermoso sería estar ahí’, pero nunca me imaginé que podía llegar a estar electa o que querían que esté”, relató. La convocatoria terminó convirtiéndose en una experiencia que recibió con mucha felicidad.

Florencia Videla, representante de la Asociación Civil Centro de Residentes Chilenos // Foto: Juan Löw

Dos historias que comenzaron desde la danza

El vínculo de Alma con la colectividad alemana nació alrededor de los 11 o 12 años, cuando su hermana la invitó a probar una actividad que inicialmente le resultaba completamente diferente. “Yo bailaba folclore desde muy chica y mi hermana me invitó a probar. Cuando llegué los pasos eran raros, la música era algo que no conocías y después ya me gustó porque era algo nuevo y muy divertido”, recordó.

Con el tiempo, encontró en los bailes y la música alemana una pasión que la llevó a permanecer dentro de la institución. También destacó la comodidad que sintió desde el comienzo con las coordinadoras y con el grupo de niños.

La historia de Florencia comenzó de otra manera. Su ingreso al Centro de Residentes Chilenos surgió a partir de una charla familiar y del deseo de bailar para representar la cultura chilena. “Arranqué con mi cuñada y ahora se sumó hace poco mi hermano. Siempre asistíamos a lo que es feria y yo le decía ‘qué ganas de estar en los chilenos, qué ganas de bailar para Chile’”, contó.

Después de buscar contactos y animarse a dar el paso, encontró una comunidad que, según explicó, la recibió con los brazos abiertos. “Siempre fueron de incluirte un montón, entonces fue relindo”, destacó.

La familia, una protagonista más

En ambas historias, la familia ocupa un lugar central. Alma comparte la experiencia con su hermana, sus padres y otros integrantes de su familia que fueron incorporándose con el tiempo. “De a poco se fue sumando gente. Después se sumó mi hermanita más chiquita, que sigue bailando, después se sumaron mis papás, que también bailan. Hace poco se sumó mi primo”, relató.

Para ella, compartir la actividad con sus seres queridos permite comprender una pasión que desde afuera puede resultar difícil de explicar. “Cuando estás ahí es como amor al arte y amás mucho a la colectividad y no te importa gastar dinero, o estar mucho tiempo, vivir para la colectividad”, sostuvo.

Alma Tobar, representante de la Asociación Alemana Deutscher Verein // Foto: Juan Löw

Florencia también disfruta especialmente compartir la actividad con su hermano y su cuñada, y sueña con que otros integrantes de su familia se sumen. “Me encantaría que mis sobrinos bailen, sobre todo porque es algo que ya viene en descendencia de nosotros, por mis abuelos”, señaló.

Su deseo es que las nuevas generaciones puedan conocer y mantener vivas las tradiciones familiares. “Que ellos igual conozcan de nuestra cultura, de nuestros bailes, de nuestra comida y que de a poquito se vayan interiorizando en el tema de nuestro país”, expresó.

Una competencia que se convirtió en amistad

El grupo de candidatas también se transformó en uno de los aspectos más valorados de la experiencia. Lejos de vivir el proceso únicamente como una competencia, Alma y Florencia destacaron la unión que se generó entre todas.

“Se formó un grupo lindo, es redivertido el ensayo, nos la pasamos rebién, nos juntamos todo el tiempo”, contó Alma, quien reconoció entre risas que muchas veces los ensayos terminan con las candidatas dispersas, conversando, haciendo chistes o tomando mate. “Creo que eso habla de que nos llevamos muy bien porque no podemos estar calladas ni quietas”, bromeó.

Florencia coincidió y remarcó que el proceso no se vive como una competencia directa, sino como una oportunidad para compartir y aprender. “Fue un grupo muy unido. No se ve como una competencia, sino como algo que es un aprendizaje para todas y una experiencia”, afirmó.

Los encuentros fueron más allá de los ensayos: también compartieron almuerzos, cenas y brindis, fortaleciendo un vínculo que ambas esperan poder conservar una vez que termine la elección.

Las ocho candidatas // Foto: Juan Löw

Una coronación cargada de emoción

El momento en que cada una fue coronada por su colectividad quedó entre los recuerdos más importantes de este proceso.

Para Alma, la emoción estuvo especialmente vinculada a ver feliz a su comunidad y a compartir el momento con su hermana, quien fue la encargada de colocarle la corona. “Ver a mi colectividad feliz y que estén contentos de que yo esté este año, la verdad que es emocionante”, expresó.

Florencia también vivió la coronación junto a su familia, a la que definió como fundamental en su vida. “Estaba mi familia presente, que para mí lo es todo, así que estuve muy feliz”, contó. Después de una jornada extensa, llegó el momento de la coronación y las palabras de sus seres queridos terminaron de convertirlo en un recuerdo especial. “Creo que la palabra que define ese día es emoción porque la verdad que fue muy lindo”, resumió.

Un mensaje para sus compañeras y para quienes todavía no se animan

A pocos días de la elección, ambas quisieron dejar un mensaje para sus compañeras. Alma fue breve pero contundente: “Las quiero, son divinas”.

Florencia, por su parte, destacó el deseo de que el vínculo construido durante estos meses continúe más allá de la elección. “Que disfruten, también las quiero. Me encantaría seguir esta amistad después de lo que sería todo esto”, manifestó.

Y para aquellas jóvenes que alguna vez pensaron en presentarse pero sienten inseguridad o miedo, las dos coincidieron en la importancia de animarse. “Que se animen. Es algo nuevo y si tenés apoyo de tu colectividad y de tu familia se hace más llevadero y es más lindo. Es un honor”, sostuvo Alma. Florencia compartió el mismo mensaje: “Que se deben animar, que no se sientan inseguras, que estén seguras de ellas mismas, que lo disfruten”.

Para ambas, la elección representa mucho más que la posibilidad de obtener una corona. Es una oportunidad para representar una historia familiar, una cultura y una comunidad, pero también para conocer nuevas personas, fortalecer vínculos y vivir una experiencia que, independientemente del resultado, ya dejó una huella.

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