América Latina en alerta: El Niño podría convertirse en un fenómeno extremo y afectar a millones de personas
La preocupación por el avance del fenómeno climático El Niño crece en toda América Latina luego de que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) advirtiera que existe más de un 80% de probabilidades de que el evento se consolide entre mayo y julio de 2026.
Los especialistas alertan que el calentamiento anómalo del océano Pacífico ecuatorial podría derivar en un episodio de gran intensidad, con consecuencias directas sobre el clima, la agricultura, los recursos hídricos y la actividad económica de distintos países de la región.
En Argentina, organismos meteorológicos y sectores productivos comenzaron a monitorear de cerca la evolución del fenómeno debido al posible impacto sobre las lluvias, las inundaciones y la actividad agropecuaria. Históricamente, los eventos fuertes de El Niño provocaron precipitaciones superiores a lo normal en amplias zonas del centro y noreste del país, afectando cultivos, caminos rurales y sistemas urbanos.
Según el último informe del Centro de Predicción Climática de la NOAA, las anomalías térmicas en el Pacífico ya superan los 1,5°C en algunas regiones clave, mientras que distintos modelos climáticos advierten sobre la posibilidad de un “super El Niño”, una categoría reservada para eventos extremos como los registrados en 1997-1998 y 2015-2016.
En América del Sur, Perú, Ecuador y Colombia ya activaron protocolos preventivos ante el riesgo de lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos de tierra. Las autoridades también evalúan posibles impactos sobre puertos, rutas y pesquerías debido al fuerte calentamiento del mar.
Los expertos sostienen que uno de los sectores más expuestos será el agro. Cambios bruscos en el régimen de lluvias podrían generar pérdidas en cultivos, problemas sanitarios y complicaciones logísticas en distintas regiones productivas.
Además, organismos internacionales advirtieron que El Niño puede alterar significativamente los ecosistemas marinos y afectar la disponibilidad de especies pesqueras en el Pacífico sudamericano.
La Organización Meteorológica Mundial también señaló que el fenómeno podría reducir la cantidad de huracanes en el Atlántico, aunque aumentaría la actividad ciclónica en el Pacífico central y oriental.
Frente a este escenario, distintos gobiernos latinoamericanos comenzaron a reforzar sistemas de alerta temprana y campañas de prevención para minimizar riesgos ante posibles eventos extremos.
Los especialistas recomiendan seguir los reportes oficiales y prestar especial atención a las actualizaciones meteorológicas durante los próximos meses, considerados clave para determinar la verdadera intensidad que alcanzará el fenómeno climático.

