Asediada por los autos chinos, Volkswagen planea despedir a 100 mil trabajadores en Alemania
La industria tradicional europea, la que sostiene decenas de millones de empleos fabriles de calidad en el viejo continente, está cayendo aplastada por el peso de sus competidores chinos. Mientras los gobernantes europeos viajan de uno en uno a Beijing a pedir que China reduzca el imponente superávit comercial (más de 1.000 millones de euros diarios, casi 400.000 millones en 2025) y la Unión Europea estudia herramientas que sirvan como restricciones comerciales, la industria toma medidas.
El Grupo Volkswagen, la primera automotriz europea, planea despedir a 100.000 personas y cerrar cuatro de sus usinas en Alemania para recortar costos porque es incapaz de competir ante el avance de las automotrices chinas, que están disparando sus ventas de autos eléctricos e híbridos en Europa.
Volkswagen, según adelantó el medio alemán ‘Manager Magazin’, planea escalonar esos despidos en los próximos cuatro años para reducir antes de 2030 su capacidad de producir autos en unas 500.000 unidades. La empresa cree que su única posibilidad de supervivencia está en hacerse más pequeña. Es el reconocimiento de que venderá menos autos aunque en Europa se vendan más.
La empresa también se empieza a deshacer de partes de su negocio ajenas a la construcción de autos. Acaba de vender ‘Everllence’, su unidad de fabricación de motores para barcos, por 7.400 millones de euros a un fondo de inversión estadounidense.
El plan de Oliver Blume, patrón del Grupo Volkswagen, según cuenta el medio alemán, es que la empresa se dedique únicamente a su negocio tradicional, la fabricación de autos. Sólo en las franjas de precios en los que todavía compite con éxito. Y seguir vendiendo otros activos para conseguir ingresos extraordinarios.
IG Metall, el mayor gremio industrial alemán, rechazó este viernes el plan de la dirección de la empresa y dijo que se enfrentará a cualquier plan que conlleve recortes masivos de empleo y cierre de usinas.
Los productores europeos de autos ven con impotencia y sin saber cómo reaccionar la avalancha de autos chinos que se están vendiendo en Europa. De ser unas ventas anecdóticas hace menos de 10 años han pasado a ser el 11% de todas las ventas de autos en los 27 países de la Unión Europea en los primeros cinco meses del año.
Los constructores europeos se enfrentan además a una competencia que en pocos años cambió completamente. Hace poco más de un lustro China sólo vendía en Europa autos pequeños y muy baratos que competían con muy pocos modelos fabricados en usinas europeas. Los autos chinos copiaban a los europeos, pero con menos tecnología a bordo y menos calidad.
Ahora vende autos en todas las franjas de precios, y en muchos casos son autos que adelantaron a los europeos en tecnología. Las marcas tradicionales de alto standing alemanas están vendiendo por entre 70.000 y 100.000 euros autos que compiten con otros chinos que apenas superan los 50.000 euros. En el mercado de autos híbridos los chinos ya suponen casi el 25% de todos los vendidos en Europa.
Las políticas europeas de apoyo a la transición de los autos con motores de combustión a los autos eléctricos también ayudan a los fabricantes chinos. Desde que Alemania aprobó sus subvenciones a la compra de autos eléctricos, las ventas en Alemania de los eléctricos que fabrican las empresas chinas MG y BYD se han disparado, respectivamente, un 50% y un 75%.
El envío de autos híbridos de China a Europa en los primeros cinco meses del año creció un 178% con respecto al mismo período del año anterior. Desde 2024 la subida es del 1.530%. El aumento de autos chinos eléctricos entrando en el mercado europeo es del 48% en un año y el de baterías para autos del 55%.
Las exportaciones chinas a Europa van como un tiro. Los últimos datos, de mayo, muestran un crecimiento interanual del 15%, que aumenta hasta un 31,6% en el caso de Alemania y hasta un 50,8% en el caso de Austria. El déficit comercial se dispara porque, a la vez, las exportaciones europeas a China siguen cayendo. Las alemanas lo hacen un 6,2%, las belgas un 21,6% y las danesas hasta un 51,2%. Los tres son países muy dependientes de su sector exportador.

