Bolivia: comienzan a liberar las rutas tras seis semanas de bloqueos
Bolivia comienza a recuperar la circulación en sus rutas principales tras seis semanas de conflicto. Operativos de seguridad permiten el ingreso de combustible.
Bolivia inició el proceso de restablecimiento de la circulación en sus principales rutas nacionales. Luego de más de seis semanas de interrupciones, las fuerzas de seguridad coordinaron tareas para permitir el paso de vehículos y el ingreso de suministros esenciales a los centros urbanos más afectados.
Operativos en las rutas
Efectivos policiales y militares desplegaron acciones para retirar barricadas en puntos estratégicos. El trabajo se concentró en el tramo que une las localidades de La Paz y Oruro, donde se utilizó maquinaria pesada para liberar el asfalto y facilitar el tránsito de transporte pesado.
Con la apertura de los caminos en la zona del Altiplano, comenzó el ingreso de camiones cisterna cargados con combustible y diésel. Este abastecimiento está destinado principalmente a las ciudades de La Paz y El Alto, donde la falta de energía y productos básicos generó complicaciones en la vida cotidiana.
Alcance del estado de excepción
La cantidad de piquetes en las carreteras descendió de 50 a 31 puntos activos. Esta reducción ocurre tras la implementación del estado de excepción dispuesto por el Ejecutivo nacional. La medida fue ratificada por el Congreso boliviano con el respaldo de más de dos tercios de los legisladores presentes.
El decreto presidencial prohíbe las manifestaciones y ordena garantizar la libre circulación de personas y mercancías. Las autoridades buscan contener un conflicto que involucra a sectores campesinos, mineros y grupos vinculados a la oposición política, en el marco de una crisis económica persistente.
Consecuencias de la crisis
El impacto de los bloqueos derivó en el fallecimiento de al menos 16 personas. De ese total, trece casos estuvieron relacionados con la imposibilidad de recibir atención médica a tiempo debido a los cortes de ruta. Además, se reportaron faltantes críticos de oxígeno medicinal y alimentos en diversas regiones.
En términos financieros, las pérdidas económicas se estiman en unos 3000 millones de dólares. Si bien el flujo vehicular muestra signos de normalización, los reclamos por la situación económica y la calidad de los combustibles distribuidos continúan vigentes entre los sectores que impulsaron las medidas de fuerza.

