Brasil comenzó a votar en las elecciones de balotaje más reñidas de la historia entre el presidente Lula da Silva y el opositor Flávio Bolsonaro
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Brasil comenzó a votar en las elecciones de balotaje más reñidas de la historia entre el presidente Lula da Silva y el opositor Flávio Bolsonaro

Brasil comenzó a las ocho horas de este domingo a votar con normalidad en el balotaje de una de las elecciones más reñidas de la historia de este país entre el presidente Lula da Silva y el líder opositor, Flávio Bolsonaro. Las urnas se cerrarán a las 17, misma hora en Argentina y se iniciará el escrutinio oficial. En Brasil está prohibido el boca de urna.

Debido a que las urnas son electrónicas y que solo se realizan elecciones presidenciales nacionales y las de gobernadores en cinco estados y el Distrito Federal, los primeros datos oficiales, útiles para identificar tendencias, llegarán a los centros de recolección estatales y se transmitirán a Brasilia en cuestión de minutos. El escrutinio incluye solo votos válidos, sin nulos o blancos y el tribunal electoral informa de inmediato los números.

En la primera vuelta del cuatro de octubre, el político ultraderechista e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo el 47,03% de los votos, frente al 45,16% del líder progresista, una diferencia de aproximadamente 2,2 millones de votos o el 1,8% de los sufragios. Ninguna encuestadora salvo una, Vox Brasil, no detectaron ese resultado y apostaron a la victoria de Lula da Silva en la cita inicial.

Están convocados al menos 158,7 millones de votantes para elegir al jefe de Estado para los próximos cuatro años. En 2022, Lula fue considerado matemáticamente ganador a las 19:56 (hora local), casi tres horas después del cierre de las urnas.

Los votantes indecisos y los que no acudieron a votar en la primera vuelta serán decisivos: 33,47 millones se abstuvieron, lo que equivale al 21,08% de los votantes. Ambos candidatos concentraron su campañas en ese amplio espacio. En particular el oficialismo que buscó revertir un voto castigo de algunos sectores irritados por una crisis social en las bases más precarizadas debido a que el ingreso es insuficiente para financiar los consumos básicos. Brasil tiene una exitosa economía macro pero esos resultados extraordinarios no se registran en la base de la pirámide social.

Las principales encuestas detectan un empate técnico entre los postulantes con una diferencia según las demoscópicas Quaest y Datafolha de dos puntos a favor del líder opositor, dentro del margen de error. Vox, en cambio, señala que ganaría el mandatario. Sondeos previos habían detectado una igualdad en 50 por ciento que se alimentaría de anuncios de última hora para amplificar los subsidios a los sectores más pobres y legislaciones como la que agregó dos feriados obligatorios a la semana laboral.

Lula, un dirigente pro mercado que ha girado al centro político y rechaza ser considerado de izquierda, busca a sus ochenta años de edad su cuarto mandato no consecutivo. Bolsonaro de 45 años, es un senador ubicado en una línea de derecha dura, alineado con el actual gobierno norteamericano de Donald Trump, con una carrera política sin mayores conocimientos y concentrada en Río de Janeiro. Fue designado por su padre Jair Bolsonaro para representarlo en estas elecciones. El candidato ha prometido que si gana gestionará una amnistía para su padre condenado a 27 años de prisión por el intento de golpe que encabezó contra el mandatario petista en enero de 2023.

La elección es de particular importancia para la región. Brasil es la segunda economía del hemisferio después de la de Estados Unidos. El paìs continente tiene frontera con diez naciones sudamericanas y es el principal socio comercial de Argentina.

Según los analistas el senador opositor tiene mayores posibilidades para ganar la disputa. Su rival necesita una autentica hazaña para revertir el escenario, reclutando apoyos no solo entre el amplio océano de abstencionistas, también de los propios votantes de su adversario, además de los indecisos.

Los dos debates de la carrera hacia el balotaje no ayudaron a definir un favorito lo que agregó mayor incertidumbre en una elección donde se advierte mayor entusiasmo entre los brasileños y deseos de participar. “La moneda está en el aire”, le dice a Clarín una fuente diplomática.

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