Bruno, el joven barbero solidario, se recibió de Instructor Profesional a los 17 años
El talento no tiene edad. El referente de los cortes solidarios en Comodoro fue distinguido por la Asociación Civil de Peluqueros y Barberos de la Argentina y proyecta su futuro entre tijeras, navajas de afeitar y capas de corte.
Hay pasiones que despiertan temprano, casi como un juego que la vida convierte, de repente, en destino. En el corazón del barrio Máximo Abasolo, donde el ritmo cotidiano se cruza con las historias de esfuerzo vecinal, Bruno Riquelme demostró que la vocación no entiende de calendarios cronológicos.
A sus 17 años, este joven barbero recibió el título de Instructor Profesional Matriculado, un respaldo oficial otorgado por la Asociación Civil de Peluqueros y Barberos de la Argentina que llegó acompañado por la visita especial a la ciudad de la presidenta de la entidad, Gladys Marchi, junto al incondicional acompañamiento de Elizabeth Mansilla.
El reconocimiento no fue un acto frío en un despacho lejano. Ocurrió allí mismo, entre el zumbido de las máquinas, las capas, los espejos y el bullicio propio de las clases que él mismo imparte. En medio de esa atmósfera de aprendizaje compartido, la mención se transformó en un abrazo colectivo.
“Muy contento la verdad, ver que se reconoce todo lo que estuvimos haciendo con Eli y agradecido con los alumnos que confiaron en nosotros, que confiaron en mí y que gracias a ellos fue posible. Esto recién arranca”, le contó Bruno a Crónica con la mezcla exacta de timidez adolescente y la madurez de quien ya lleva un camino andado.
Los primeros tijeretazos y una vocación que creció sin pausa
Para entender el presente hay que volver los ojos al pasado reciente, a ese hogar donde todo comenzó cuando apenas era un niño de 12 o 13 años. “Bueno, yo mi primer corte es desde el 2022, tenía 12, 13 años, empecé en mi casa y nada… fui después en 2023, me anoté en un curso, fui aprendiendo, después tuve mi tiempo donde hicimos los eventos solidarios, que estuvo muy bueno y después me llegó la propuesta de empezar a hacer cursos con Eli”, relató Bruno sobre sus inicios.
Aquella invitación abrió una puerta totalmente inesperada: “Fue otra faceta nueva, la verdad nunca me había visto como profe y la verdad que muy contento con todos y nada, muy bueno”.

El respaldo institucional de la Asociación marca un antes y un después en su carrera, dotándolo de herramientas y legitimidad para proyectar el mañana con otra mirada. Al consultarle sobre cómo se imagina de ahora en más y cuáles son sus metas, la respuesta fluye con los pies en la tierra pero con la mirada en alto.
“Estoy muy agradecido y vamos a seguir con Eli dando cursos acá, con ella porque ella ahora tiene una nueva academia, así que vamos a hacer todo a otro nivel. Y bueno, por ahora eso, y a futuro viendo capaz en una academia mía a mi nombre, estaría muy lindo”, anticipó con ilusión.
Solidaridad y un cierre de año inolvidable
El perfil de Bruno no solo se destaca por su técnica con la tijera o su rol pedagógico frente al aula, sino también por su fuerte impronta comunitaria. A principios de año, su nombre sonó fuerte ligado a iniciativas solidarias que recorrieron los barrios. Y ante la proximidad de las fiestas de fin de año, el balance no puede ser más luminoso.
Si bien aclara que para lo que resta del año las actividades solidarias ya cumplieron su ciclo, tras el exitoso evento realizado por el Día del Niño, el espíritu altruista sigue intacto: “La verdad que no, muy contento y que es con lo de los cursos, quedó el evento del día del niño y yo creo que este año ya con esto queda cerrado, pero para el año que viene yo creo que vamos a volver a lo solidario y se van a venir cosas lindas”.
Entre risas, metas cumplidas y proyectos que ya empiezan a tomar forma, Bruno Riquelme demuestra que cuando el talento se abraza con la disciplina y el corazón, el futuro deja de ser una promesa lejana para convertirse en una tijera que, corte a corte, va moldeando su propio sueño.

