Cumbre de la OTAN en Turquía: Donald Trump insiste con sus reclamos, pero Europa le pone un freno
La cumbre de dos días de la OTAN en Ankara fue otra puesta en escena del choque entre Europa y su primo hermano político Estados Unidos. Los puentes están rotos aunque los dirigentes europeos conserven la calma de cara al público y los documentos oficiales sean un dechado de buenas palabras.
Los europeos y Canadá rechazaron ayer en Ankara todas las exigencias de Trump y además consiguieron que el presidente estadounidense no lanzara la amenaza de sacar a su país de la Alianza Atlántica. El comunicado final habla de unidad y de una OTAN cada vez más fuerte.
Puertas adentro la película fue otra. Trump había lanzado el martes otro ataque contra Dinamarca, exigiendo de nuevo que Estados Unidos tome el control de la isla danesa de Groenlandia y asegurando (es falso) que la isla está rodeada de buques militares chinos y rusos. La primera ministra danesa Mette Frederiksen no pudo ser más clara: “Defenderemos cada centímetro de nuestro territorio”.
A primera hora del miércoles dijo que cortaba todas las relaciones comerciales con España por la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez de gastar en defensa más del 2,0% del PBI cuando Estados Unidos exige que todos los miembros del club gasten al menos el 5,0%. También tuvo palabras duras y desprecios para países como Alemania, Italia o el Reino Unido.
Puertas adentro, sin micrófonos, fue otro Trump. Dos fuentes diplomáticas confesaron a Clarín que Trump se pasó todo su discurso en la reunión quejándose por la falta de apoyo de los demás países de la OTAN a su aventura bélica contra Irán. Trump les dijo que ya no está interesado en cambiar el régimen iraní y que los países europeos le habían dejado abandonado.
Las normas de la OTAN no contemplan de ninguna manera la obligación de los demás países a ayudar a uno de ellos cuando se aventura en guerras fuera del espacio noratlántico.
Los europeos han dicho ya en varias ocasiones que están dispuestos a ayudar a Estados Unidos en Irán, con una misión naval, si hay primero un alto el fuego y si la misión europea recibe el visto bueno de Washington, Teherán y Tel-Aviv. Repiten que no se van a dejar arrastrar a un conflicto bélico que creen innecesario.
Trump se dedicó también a criticar a Europa por su política migratoria (le parece demasiado blanda, debe ser porque en Europa todavía no se dispara a migrantes en las calles). Cuando los europeos quisieron cambiar de tema para hablar de Ucrania, mostró poco interés y volvió al asunto iraní.
Estados Unidos dejó de apoyar financieramente y con armas a Ucrania desde que Trump volvió a la Casa Blanca hace año y medio. Desde entonces todo el apoyo financiero es europeo y las armas son o directamente europeas o estadounidenses pero compradas por los gobiernos europeos para entregarlas a Kiev. Trump les dijo que seguirá vendiéndoles armas con ese fin, aunque la industria estadounidense tuvo que suspender entregas en los últimos meses porque la guerra en Irán está consumiendo los arsenales.
Las fuentes también aseguran que el tono de Trump en la interna fue mucho menos crítico y beligerante que en público. Y que no trató algunos asuntos que había tratado durante la mañana y el martes. No habló de Groenlandia y no habló de España (se sientan por el orden alfabético del nombre de sus países en inglés y ‘Spain’ está muy cerca de ‘United States’), a la que había amenazado pocas horas antes.
Y, sobre todo, en la interna Trump no habló de su exigencia de que todos los países de la organización lleguen al 5,0% de gasto en defensa en relación al PBI. La OTAN publicó la semana pasada los últimos datos actualizados, que dejan comparar cuánto sube el gasto militar en 2026 con respecto a 2025. Pocos de los primeros países del bloque están siguiente las indicaciones de Washington.
La media de aumento de todos los miembros de la OTAN en un año, sin contar a Estados Unidos, es del 10,98%. Pero ese porcentaje esconde grandes diferencias. El gasto alemán sube este año un 22,29%, el polaco un 13,39%, el británico un 11,37%, el francés un 9,07%, el canadiense un 5,95%, el español un 2,19% y el italiano un 1,01%. Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España están todavía por debajo del 3,0%.
El rechazo de los europeos y de Canadá a prácticamente todas las exigencias de Trump hacía temer que en la conferencia de prensa que cerraba la cumbre el mandatario estadounidense rompiera la vajilla. Al contrario, ante la sorpresa de varios diplomáticos, Trump habló de “tremenda unidad” y del éxito que había conseguido en Ankara.
Al presidente estadounidense siempre le queda el aplauso del secretario general de la OTAN, Mark Rutte. El ex primer ministro holandés aplaude y defiende a Trump haga lo que haga hasta límites que provocan sonrojo. Un periodista danés le preguntó en la conferencia de prensa si no tenía amor propio. Rutte se muestra impasible ante esas críticas.
Los europeos dan muestra de cansancio con Trump y de haberle perdido el miedo. El aumento del gasto en Defensa, que empezó en 2014 cuando Rusia atacó Crimea y se aceleró en 2022 con el ataque masivo sobre Ucrania, es anterior a la llegada de Trump a la Casa Blanca.

